La diputada libertaria cuestionó los reclamos de los residentes del hospital infantil más importante del país y generó una ola de repudios en redes. “Si no te sirve el sueldo, tenés la libertad de hacer otra cosa”, insistió.
En medio de un reclamo salarial que pone en jaque la atención pediátrica en uno de los hospitales más emblemáticos de la Argentina, la diputada libertaria Lilia Lemoine lanzó una frase que encendió la polémica en redes sociales y en el ámbito de la salud pública: “Nadie tiene por qué pagar por tus sueños”.
El mensaje, publicado en su cuenta personal de X (antes Twitter), estaba dirigido a los médicos residentes del Hospital Garrahan, que desde hace semanas reclaman mejoras salariales frente a un contexto de alta exigencia profesional y creciente inflación. La funcionaria ironizó sobre la vocación médica al compararla con una fantasía personal: “Yo soñaba con ser astronauta. ¡Quiero que me paguen mi sueño ya!”, escribió.

Leandro Crisso, residente de segundo año en Pediatría, fue uno de los primeros en responderle: “Somos médicos matriculados. Están gobernando, háganse cargo”, retrucó, en un posteo que rápidamente se viralizó.
Lemoine redobló la apuesta: “Siempre podés renunciar y trabajar de algo que te convenga. ¿Por qué yo pude y otros no?”. También cuestionó el trato diferencial que suelen recibir los profesionales de la salud: “Se piensa (mal) que hay que cuidarlos más que a un albañil, un peluquero o una cocinera”, sostuvo.

Pero las declaraciones no quedaron ahí. En un momento en el que el Garrahan atraviesa una situación crítica con más de 580 niños internados —muchos en condiciones de alta complejidad—, la diputada insistió: “Si sos médico y no te sirve el sueldo… tenés la libertad de hacer otra cosa”. La frase cayó como un baldazo de agua fría entre quienes, día a día, sostienen la atención de pacientes vulnerables en condiciones que ellos mismos califican como “inhumanas”.
Desde el hospital, la presidenta del Consejo de Administración, Soraya El Kik, subrayó el rol central de los residentes: “Son monitores esenciales para los pacientes. Tenemos 11 salas de internación y 110 camas de terapia intensiva. Necesitamos a estos médicos”.
En paralelo, el Gobierno formalizó una propuesta salarial que eleva el sueldo inicial a $1.300.000 para los residentes de primer año, aunque desde el Garrahan insisten en que la mejora, si bien es un avance, no alcanza para retener ni atraer a los nuevos profesionales. “Ellos no son empleados comunes. Se están formando para salvar vidas”, subrayó El Kik.
Mientras tanto, las palabras de Lemoine siguen generando rechazo. Para muchos, sus dichos no sólo desprecian el sacrificio de quienes eligen la medicina como vocación, sino que también revelan una falta de empatía preocupante en momentos donde lo que se pone en juego es el derecho de los más chicos a recibir atención médica de calidad.





Deja un comentario