Con presión fiscal y política, los gobernadores van a Casa Rosada con tres exigencias centrales

Los mandatarios provinciales llegan este lunes con reclamos por coparticipación, ATN y obras públicas paralizadas. Francos los recibirá en medio de tensiones políticas y necesidades cruzadas.

Este lunes, la Casa Rosada será el escenario de una cumbre clave entre el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, y varios gobernadores que llegan con urgencias fiscales y reclamos políticos que marcarán el tono de la reunión. Si bien el Gobierno busca mostrar apertura al diálogo, en el fondo, las tensiones acumuladas desde enero —y el complejo mapa electoral que se empieza a configurar— ponen límites concretos a las concesiones.

Los gobernadores ya consensuaron tres reclamos concretos: el primero es la caída de la coparticipación, que viene deteriorándose como efecto directo de la recesión y la licuación inflacionaria. Según datos de la Comisión Federal de Impuestos, las transferencias automáticas a las provincias cayeron un 4,2% real en los primeros cinco meses del año, lo que equivale a más de $2,5 billones menos para los distritos. La situación golpea especialmente a provincias con alta dependencia de estos fondos, como La Rioja, Catamarca o Formosa.

El segundo punto que llevarán a la mesa son los Aportes del Tesoro Nacional (ATN). Se trata de fondos discrecionales que Nación giraba para atender emergencias o desequilibrios financieros, pero que desde el arranque del gobierno de Javier Milei quedaron prácticamente congelados. Varios mandatarios aseguran que, aunque el ajuste sea una bandera de la gestión libertaria, las provincias están “al límite”, y que sin ayuda directa no podrán cerrar sus cuentas ni atender obligaciones básicas.

El tercer reclamo es la paralización casi total de la obra pública financiada por Nación. De las 2.337 obras bajo su órbita, sólo 183 pasaron a control nacional y menos de 90 están activas. En mayo, la inversión en infraestructura cayó un 51%, y en lo que va del año acumula una baja del 52,1%. A esto se suma el malestar de las provincias por el destino de los impuestos que deberían financiar esas obras, como el Fondo de Infraestructura Regional, que se sigue cobrando sin una contraprestación efectiva.

Pero detrás de los planteos técnicos hay un trasfondo político que condiciona el diálogo. El Gobierno busca respaldo de los gobernadores para aprobar leyes clave, especialmente en el Senado, donde los números siguen justos. Al mismo tiempo, no quiere hacer concesiones que puedan ser capitalizadas electoralmente por referentes opositores. La situación se vuelve aún más delicada con Axel Kicillof queriendo sumarse al encuentro, lo que agregaría una lectura nacional al reclamo provincial.

Desde la Jefatura de Gabinete aclaran que Francos irá a escuchar, no a prometer. “Vamos a tomar nota de lo que pidan, pero las decisiones se analizarán caso por caso”, explican. Sin embargo, en algunas provincias ya descreen de la estrategia del “orejeo” permanente y reclaman definiciones concretas. “No hay tiempo para más diagnósticos”, aseguran desde una gobernación del norte.

La relación entre Nación y las provincias atraviesa una etapa de desconfianza. Los gobernadores sostienen que el ajuste los está asfixiando, mientras que desde el Gobierno replican que aún hay mucho margen para recortar gastos innecesarios. La cuerda, sin embargo, se tensa con cada mes que pasa, y este lunes será una prueba decisiva para medir si el puente sigue en pie o empieza a crujir.

Deja un comentario