Tras la visita del FMI, el Gobierno defendió la flotación y minimizó la salida récord de dólares por turismo

ientras el déficit externo duplicó las metas del organismo multilateral, el Banco Central intervino con futuros para mantener el tipo de cambio. El Ejecutivo asegura que el esquema es sostenible y descarta riesgos inmediatos.

El equipo económico de Javier Milei cerró esta semana una nueva etapa de revisión técnica con el Fondo Monetario Internacional (FMI), en medio de preocupaciones crecientes por el aumento del déficit de cuenta corriente y una salida récord de dólares por turismo. A pesar del escenario, el Gobierno defendió su régimen de flotación cambiaria, negó haber intervenido en el mercado oficial y aseguró que la política económica sigue siendo “consistente”.

Según el último informe de balanza de pagos del Indec, el déficit de cuenta corriente en el primer trimestre del año alcanzó los USD 5.191 millones, el mayor desde 2018, y casi el doble de lo que el FMI proyectaba para todo 2025. El desequilibrio fue impulsado principalmente por el fuerte incremento en las importaciones (+20%) y por el giro de utilidades, intereses y servicios al exterior, en un contexto en que las exportaciones crecieron apenas 7%.

Uno de los datos que más llamó la atención del staff del Fondo fue la salida neta de USD 3.464 millones por viajes al exterior, un récord histórico. Este fenómeno coincide con la caída del tipo de cambio real producto del crawling peg del 1% mensual, que volvió más barato para los argentinos consumir y vacacionar fuera del país.

Ante esto, desde el Ejecutivo aseguran que el déficit no refleja una crisis estructural, sino una fase de transición en la que una economía previamente “descapitalizada” comienza a crecer, con mayor inversión y necesidad de importar insumos. Argumentan que un rojo de cuenta corriente cercano al 2% del PBI, en un contexto de crecimiento del 6%, es “razonable”.

Pese a que el Banco Central no intervino con reservas para sostener la cotización oficial, sí recurrió a los contratos de futuros de dólar, con operaciones por USD 1.946 millones al cierre de mayo. Se trató de un salto de más de USD 1.500 millones respecto a abril, y fue interpretado en el mercado como un intento de contener presiones sobre el dólar.

Desde el Ministerio de Economía destacan que el país sostiene una flotación administrada en un contexto internacional volátil y que, pese al desembolso de USD 12.000 millones del FMI y la colocación de deuda con Bonte y préstamos Repo, no se usaron reservas para intervenir directamente.

Sin embargo, las reservas netas del Banco Central volvieron a deteriorarse. A fines de junio, el saldo habría caído a menos de USD 2.300 millones, frente a los USD -1.700 millones de mayo. Esta caída se vincula con el fin del pico de liquidación del agro y el pago de vencimientos de deuda tanto del Tesoro como del propio BCRA.

En julio y agosto, el Gobierno enfrentará vencimientos por más de USD 4.300 millones, en medio de una estrecha vigilancia del FMI sobre la sostenibilidad del programa económico. Aunque las conversaciones con el Fondo siguen siendo “constructivas”, la presión para mostrar resultados consistentes en reservas y tipo de cambio se intensifica.

Deja un comentario