EVANGELIO DEL DÍA🌾
Evangelio del viernes 18 de julio 2025
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 12, 1-8
Jesús atravesaba unos sembrados y era un día sábado. Como sus discípulos sintieron hambre, comenzaron a arrancar y a comer las espigas.
Al ver esto, los fariseos le dijeron: «Mira que tus discípulos hacen lo que no está permitido en sábado».
Pero Él les respondió: «¿No han leído lo que hizo David, cuando él y sus compañeros tuvieron hambre, cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la ofrenda, que no les estaba permitido comer ni a él ni a sus compañeros, sino solamente a los sacerdotes?
¿Y no han leído también en la Ley, que los sacerdotes, en el Templo, violan el descanso del sábado, sin incurrir en falta?
Ahora bien, Yo les digo que aquí hay alguien más grande que el Templo. Si hubieran comprendido lo que significa: "prefiero la misericordia al sacrificio", no condenarían a los inocentes. Porque el Hijo del hombre es dueño del sábado.»
Palabra del Señor
🌾 MEDITACION DEL EVANGELIO🌾
Mt 12, 1-8: Hambre
1) Sintieron: Hay veces que, debo reconocer, los católicos o los cristianos en general nos terminamos deshumanizando. Casi que nos hacemos tan rígidos que terminamos “corriendo” a la gente si no cumplen ciertas normas. O hasta a los que nos hemos formado para curas como que nos hicieron medio militarizados; que, si al cura lo veían llorar o cansado, era como un pecado. Hasta en mi formación, algunos curas, como que me exigían que me muestre como fuerte y resuelto, y ojo con contar a un ajeno lo que pasaba. Hasta era escándalo si le contaba a una amiga porque “la mujer es tentación” y así, terminé insensibilizándome y hasta convirtiéndome un cura Tesla porque estaba robotizado más que evangelizado. Se detuvieron a enseñarme normas para cumplirlas, más que enseñarme el evangelio para vivirlas. Hoy pidamos por curas más humanos con mirada a lo sobrenatural.
2) Comer: Cuando las normas están por encima de la persona, toda religión puede caer. Y cuando la religión o tu misma vida se reduce a cumplir y a hacer, entonces, vos mismo, empezás a padecer. Porque ya no sabes quién sos, sino más bien te convertís en una máquina de hacer y de cumplir, pero la vida tarde o temprano te demuestra que a eso no te podés reducir.
3) Más grande: Jesús nos enseña que la persona es lo que importa. No podemos reducir la vida cristiana a meros cumplimientos y mucho menos a ser cristianos de primera o de segunda clase. Las cosas que nos pasan en la vida nos marcan y nuestro crecer humano son producto de esos esfuerzos y luchas con mirada sobrenatural. No dejes de mirar tu vida como un regalo de Dios para no caer en un mero cumplir reglamentos para Dios. Dios es mucho más que un reglamento. Algo bueno está por venir.





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