La reaparición del “Pepe” Muratore llama la atención del Ejecutivo municipal, sin embargo, más allá de los intereses personales, insisten que el desalojo es una cuestión de seguridad.
l Mercado San Miguel fue escenario de un domingo tenso, con incidentes en el subsuelo que el jefe de Gabinete municipal, Juan Manuel Chalabe, no dudó en vincular con el ex administrador José «Pepe» Muratore. En diálogo con Aries, Chalabe describió cómo una decena de puesteros se «atrincheraron», dificultando el avance de las obras y generando una situación que, para el funcionario, «ya no tiene que ver ni con la obra ni con la seguridad».
La munición más pesada de Chalabe apuntó directamente a Muratore. Los puesteros rebeldes están «muy vinculados al ex administrador (…) si no son prestanombres u otra cosa», lanzó el Jefe de Gabinete. Además, aseguró que el propio Muratore «vuelve al mercado San Miguel», incluso apareciendo en «todas las imágenes de tumulto», lo que, según Chalabe, indica un «interés político» claro para «embarrar» la reconstrucción.
La Municipalidad, sin embargo, busca desactivar el conflicto con inteligencia. La idea es reubicar a estos puesteros sin dramas, ofreciéndoles alternativas como el pasaje Miramar. La prisa tiene una razón: el ingreso de maquinaria pesada que «hace vibrar el suelo» convierte la zona en un lugar «muy peligroso» si no se despeja. «Necesitamos que despejen esa zona para que la empresa a cargo de la reconstrucción del Mercado San Miguel pueda seguir trabajando», enfatizó Chalabe, subrayando el riesgo inminente para todos.
«Yo entiendo que es un interés político, que nada tiene que ver un interés con embarrar un poco la obra que se viene haciendo, más allá de un interés genuino de que la gente siga trabajando», afirmó. El funcionario recordó que desde el inicio del proyecto de reconstrucción, la consigna del intendente fue que «nadie se quede sin trabajo», algo que se busca garantizar con el censo y la reubicación en «muchas mejores condiciones».





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