A pesar de la fuerte pérdida del poder adquisitivo del salario en los últimos años producto de la inflación, algunos gremios lograron cerrar acuerdos superadores.
En la última década, Argentina enfrentó un contexto económico marcado por una inflación persistente que fue erosionando el poder adquisitivo de los trabajadores. En este escenario, los sindicatos han jugado un rol crucial en la defensa de los trabajadores registrados de la Argentina, buscando acuerdos paritarios que permitan mitigar el impacto de la suba de precios. Sin embargo, entre los gremios más representativos del país, La Bancaria, el sindicato que agrupa a los trabajadores bancarios, fue el único que logró consistentemente subas salariales por encima de la inflación entre 2015 y 2025. Este logro, encabezado por su secretario general, Sergio Palazzo, y por el tucumano Carlos Cisneros, hombre fuerte del Interior, ambos diputados nacionales, no pudo ser replicado por los otros principales gremios, como veremos a continuación.
La inflación fue una constante en la economía argentina durante los últimos diez años, con tasas que, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), oscilaron entre el 25% y más del 100% anual en algunos períodos. Este fenómeno impactó directamente en el poder adquisitivo de los trabajadores, reduciendo el valor real de los salarios y obligando a los gremios a negociar incrementos frecuentes para compensar las pérdidas. A pesar de los esfuerzos de muchos sindicatos, la mayoría no ha logrado superar el ritmo inflacionario, lo que ha resultado en una disminución del salario real para sectores como el comercio, la industria metalúrgica, el transporte y la alimentación.
En este contexto, los acuerdos paritarios se han convertido en una herramienta clave para proteger los ingresos. Sin embargo, la capacidad de negociación de los gremios varía según el sector, su peso en la economía y la estrategia de sus líderes. Mientras algunos sindicatos han optado por incrementos escalonados o sumas fijas, otros, como La Bancaria, han implementado mecanismos de ajuste automático ligados a la inflación, asegurando que los salarios no queden rezagados frente al aumento de precios.
La Bancaria fue demostrando una notable capacidad para negociar acuerdos paritarios que no solo igualan, sino que superan la inflación. Por ejemplo, en 2025, el sindicato acordó un salario inicial que alcanzó los $ 2.300.000 en agosto. Este acuerdo incluyó una cláusula de revisión que permite renegociar si la inflación supera las expectativas, garantizando la protección del poder adquisitivo.
La estrategia de La Bancaria fue la de combinar incrementos mensuales indexados al IPC con cláusulas de ajuste automático, lo que asegura que los salarios se actualicen en línea con la inflación. Este enfoque, implementado desde 2023, permitió al gremio mantener el valor real de los ingresos de sus trabajadores. Además, el sindicato ha negociado beneficios adicionales, como el bono por el Día del Bancario, que en 2025 alcanzó el $1.562.429,69, ajustado por inflación.
Mientras La Bancaria ha logrado destacarse, otros sindicatos han enfrentado mayores dificultades para mantener el poder adquisitivo de sus trabajadores. La Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (FAECYS), liderada por Armando Cavalieri, es uno de los gremios más numerosos del país, pero sus acuerdos paritarios han quedado rezagados frente a la inflación. En 2025, Comercio cerró un aumento del 5,4% en tres tramos (1,9% en abril, 1,8% en mayo y 1,7% en junio), pero este acuerdo no fue homologado por el Ministerio de Trabajo, lo que generó tensiones con las cámaras empresariales. Aunque el gremio insistió en que los incrementos se pagarían igual, el impacto real de estas subas no logró compensar la inflación acumulada.
Por su parte, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), conducida por Abel Furlán, también enfrentó desafíos significativos. En 2021, la UOM acordó un aumento del 35,2%, pero la inflación, que rondaba el 4% mensual, superó ampliamente esta cifra. En 2025, el gremio continuó negociando en un contexto de conflicto, con incrementos que no alcanzaron a recuperar el poder adquisitivo perdido en años anteriores.
El sector de los camioneros, liderado por Hugo Moyano y su hijo Pablo Moyano, logró acuerdos relevantes, como un aumento del 5,5% y un bono de $600.000 en cuatro cuotas en 2025. Sin embargo, el gremio reconoció que estos incrementos no fueron suficientes para compensar la inflación de meses como marzo, cuando el IPC alcanzó el 3,7%.
La Federación de Trabajadores de la Alimentación (FTIA), bajo la conducción de Rodolfo Daer, también negoció subas significativas, como un 13,3% en abril y 15,3% en mayo de 2025, pero estas no lograron igualar el ritmo inflacionario acumulado.
La inflación fue el principal obstáculo para los gremios en su lucha por mantener el poder adquisitivo. En años como 2021, cuando el IPC superó el 50%, los acuerdos paritarios firmados en torno al 30-35% quedaron rápidamente desfasados. Esta dinámica obligó a los sindicatos a negociar revisiones periódicas, pero no todos lograron implementarlas con éxito. La Bancaria, en cambio, ha utilizado cláusulas de revisión como una herramienta clave, permitiendo ajustes automáticos cuando la inflación supera los incrementos acordados. Este mecanismo, combinado con una negociación permanente con cámaras empresariales como ABA, ADEBA y ABAPPRA, ha asegurado que los salarios bancarios mantengan su valor real.
En un contexto de alta inflación y restricciones gubernamentales, como la propuesta de limitar los aumentos al 1% mensual en 2025, la estrategia de negociación de Palazzo y Cisneros demuestra que es posible proteger el salario real a través de acuerdos bien estructurados.





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