El proyecto de ley que propone adelantar los relojes del país fue aprobado en la Cámara baja. Sin embargo, no es la primera vez que se impulsa una medida de este estilo.

La Cámara de Diputados aprobó el pasado martes el proyecto de ley que propone un cambio del huso horario de Argentina, con el adelanto una hora en los relojes del país. Según remarcaron los quienes impulsan el proyecto, las razones son educativas, aunque también se relacionan con una reacción ante la crisis de energía.
Argentina también recurrió en distintas etapas de su historia a esta medida, que buscaba moderar el consumo de electricidad en momentos críticos. Sin embargo, desde hace más de una década el país mantiene fijo el mismo huso horario. Informate más
De esta forma, la medida impulsada por el legislador radical, Julio Cobos, propone volver al huso horario que rigió en 1969. En los fundamentos de la iniciativa, se plantea la reducción del consumo eléctrico como un objetivo de largo plazo, al mismo tiempo que se menciona un factor coyuntural: el impacto del aumento en los precios internacionales de gas, petróleo y carbón derivado del conflicto en Medio Oriente y de la guerra entre Ucrania y Rusia.
En 2007, el Congreso sancionó la Ley 26.350, que estableció como Hora Oficial de Argentina (HOA) el huso -3 en invierno y -2 en verano. Ese marco normativo regía tanto el horario estándar como el adelantado. Pero dos años más tarde, en 2009, el sistema quedó suspendido. Desde entonces, el país ya no volvió a aplicar oficialmente los cambios de hora.
Los primeros antecedentes
La historia de los ajustes de horario en Argentina se remonta a 1930, cuando, al igual que muchos países, el Gobierno resolvió adelantar los relojes como respuesta a la crisis energética internacional. Una situación similar ocurrió en 1974, en medio del shock petrolero. Durante tres meses, se aplicó el huso -2, que no se había utilizado nunca antes.
Más adelante, en 1988, el Ejecutivo volvió a imponer modificaciones en el horario con el objetivo de contener el consumo de electricidad frente a otra crisis energética.

La Cámara de Diputados aprobó un poryecto de ley para adelantar el huso horario de Argentina.
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Si bien desde 2009 no se volvieron a implementar cambios de hora, en 2022 se presentó un proyecto en el Congreso impulsado por el diputado de la UCR Julio Cobos. La propuesta buscaba retrasar una hora los relojes, pasando de -3 a -4 en otoño e invierno, recuperando el huso vigente en 1969.
El legislador argumentó que la medida podía reducir el gasto eléctrico y también mejorar el bienestar de la población, especialmente en contextos escolares.
Impacto energético del horario adelantado
Un análisis realizado por el biólogo Diego Golombek sobre los dos veranos en los que rigió la ley 26.350 indicó que el cambio al huso UTC-2 no solo no redujo el consumo, sino que lo incrementó entre 0,4% y 0,6%.
Esa suba implicó un aumento en los costos de generación estimado entre u$s 10,9 millones y u$s 18 millones, lo que reforzó las críticas a la utilidad de mantener los cambios de horario.
Golombek también explicó que el cambio de hora no debe analizarse únicamente por su impacto en el consumo de energía. Según detalló, “el horario adelantado respecto de la hora solar produce una diferencia entre la hora biológica (que se rige por la hora solar y por el reloj biológico de cada uno) y la hora oficial. A esta diferencia se la conoce como jetlag social, es decir, una desincronización entre los horarios sociales”.
Esa desincronización, afirman los especialistas, puede tener consecuencias en el rendimiento escolar, el descanso y la salud en general.
El debate actual y los argumentos a favor del cambio
En el marco de los nuevos proyectos, voces como la del antropólogo Gonzalo Iparraguirre, del Laboratorio del Tiempo, destacaron la importancia de volver a discutir la hora oficial del país. “Levantarse en invierno sin luz solar afecta el ritmo circadiano, especialmente en chicos que van a la escuela en la oscuridad. Esto genera desventajas en el rendimiento escolar y la salud”, aseguró.
El investigador también señaló que Argentina se encuentra en -3 GMT cuando, por incidencia solar, debería estar en -4 GMT. Incluso, para ciertas provincias cordilleranas, sugirió evaluar un eventual huso -5 GMT.
De acuerdo con experiencias internacionales, aunque un cambio horario pueda generar incomodidad inicial, a mediano plazo redundaría en beneficios vinculados con aprovechar más la luz solar y reducir el uso de electricidad artificial.
f: Ambito





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