Fue una de las figuras religiosas más importantes del siglo XX. En 2016, la canonizó el Papa Francisco
Este 26 de agosto la Madre Teresa de Calcuta hubiera cumplido 115 años.
Nacida en Uskub, ciudad del Imperio Otomano, a los 18 años ingresó al noviciado y luego fue enviada a la India, desde donde su figura se extendió por todo el mundo y fue clave en el siglo XX.
En 2016, el papa Francisco la canonizó a a 19 años de su muerte.
Los milagros de Santa Teresa de Calcuta
Aunque no hace falta más que conocer su obra para entender su santidad, la Iglesia requiere que se comprueben al menos dos milagros para canonizar a una persona. Por eso el testimonio del brasileño Marcilio Andrino fue clave en el proceso que terminó este domingo, cuando el Papa Francisco nombró Santa a la madre Teresa de Calcuta.
Andrino, un ingeniero de 43 años curado por la intercesión de la albanesa, se presentó en el Vaticano acompañado de su esposa, Fernanda Rocha, para participar en la conferencia de prensa sobre los detalles de la canonización. Allí, con la ayuda de un traductor, relató paso a paso la historia de su curación.

Marcilio fue hospitalizado 2008, y se le diagnosticó una infección rara en el cerebro e hidrocefalia. Tras ser tratado con antibióticos durante un mes, no hubo mejorías, explicó.
Durante su hospitalización, su esposa se encomendó en sus rezos “a Dios y a la madre Teresa, ya que una antigua jefa se había curado de un aneurisma cerebral rezándole a ella”. “La situación no mejoraba, pero aún así seguíamos rezando con mayor intensidad”, explicó el brasileño.
Los médicos decidieron entonces operar a pesar de que la intervención era muy peligrosa, pero la noche antes de la operación “tras un gran sufrimiento, pude dormir bien”. “Me levanté y no tenía dolor de cabeza y sentía una gran paz interior. Ante la falta de dolor, los médicos me dijeron que no iban a operarme y que lo dejaban para el día siguiente”, explicó.
Nunca lo operaron. “Los abscesos se habían reducido en un 70 por ciento y la hidrocefalia había desaparecido. A los tres días hicimos más análisis: no había ningún rastro de los abscesos. Comprendí que me había curado”, señaló.
Al milagro de su curación se añade el de haber podido tener hijos, pues los médicos le dijeron que “con todas las medicinas que había tomado la probabilidad de procrear era el 1 por ciento”, agregó. “Seis meses después de salir del hospital tras una breve rehabilitación volví al trabajo y un mes después Fernanda empezó a sentirse mal. Fuimos al médico y nos dijo que estaba embarazada”, explicó.
El otro milagro de Teresa fue reconocido en 2002 por cardenales y obispos de la congregación vaticana. Se trata de la curación, considerada científicamente inexplicable, de Mónica Bersa, una mujer india de religión animista que padecía un tumor en el abdomen del que sanó en 1998.
A la mujer, devota de la madre Teresa, le colocaron en el abdomen una medalla, que había pertenecido a la monja, el 5 de septiembre de 1998, un año exacto después de su muerte. Bersa se recuperó rápidamente y pudo presenciar en 2003 la ceremonia en el Vaticano, que encabezó el papa Juan Pablo II, para beatificar a Teresa





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