Un hallazgo británico reabre el debate sobre cómo comenzó la vida en la Tierra

Un equipo de investigadores del University College London logró recrear en laboratorio un proceso químico que pudo haber dado origen a las primeras proteínas, ofreciendo pistas sobre uno de los mayores enigmas de la biología.

La pregunta sobre cómo comenzó la vida en la Tierra sigue fascinando a la ciencia desde hace décadas. Ahora, un grupo de investigadores británicos asegura haber dado un paso clave para responderla. Según un estudio publicado en la prestigiosa revista Nature, científicos del University College London (UCL) lograron demostrar cómo moléculas simples pudieron combinarse en condiciones similares a las de la Tierra primitiva para dar lugar a las primeras proteínas, uno de los componentes esenciales de los seres vivos.

El trabajo se centra en un dilema que ha desconcertado a la biología durante más de medio siglo: las proteínas son indispensables para la existencia de las células, pero a su vez son producidas dentro de ellas. ¿Cómo fue posible entonces que aparecieran en un mundo donde aún no existían células?

Los investigadores de UCL creen haber encontrado una posible respuesta. Su equipo descubrió que los aminoácidos —bloques fundamentales de las proteínas— podían unirse a moléculas de ARN en agua con pH neutro mediante reacciones químicas espontáneas. “La química es selectiva, ocurre de manera natural y es muy probable que se haya producido en los ambientes acuáticos de la Tierra primitiva”, explicó Matthew Powner, químico de UCL y coautor del trabajo.

El proceso descrito parte de una molécula reactiva llamada pantetina, conocida hoy por su rol en el metabolismo celular. Según el estudio, cuando se mezcla con aminoácidos en agua, esta molécula puede generar compuestos que transfieren dichos aminoácidos al ARN. Esa unión espontánea habría sido la primera chispa en la compleja maquinaria que, miles de millones de años después, permitió la evolución de organismos vivos.

Los autores plantean que estas reacciones no habrían ocurrido en océanos abiertos, donde las concentraciones químicas serían demasiado bajas, sino en entornos más acotados como lagos o pozas de agua dulce. Dichas condiciones habrían estado presentes hace unos 4.000 millones de años, cuando la Tierra era un planeta volcánico cubierto de cráteres, aguas termales y atmósfera rica en compuestos de azufre.

El hallazgo fue celebrado en la comunidad científica, aunque no sin reservas. Aaron Goldman, biólogo del Oberlin College que no participó en el estudio, destacó que el trabajo “abre una nueva ventana para pensar en los precursores de la síntesis de proteínas tal como la conocemos hoy”. Sin embargo, especialistas como Nick Lane advirtieron que los productos generados en el experimento son aún cadenas aleatorias y caóticas, muy distintas a las proteínas perfectamente organizadas que producen los ribosomas en las células actuales.

Pese a estas limitaciones, el estudio es considerado un avance significativo en la comprensión de los orígenes de la vida. Los investigadores sostienen que, dado el tiempo geológico disponible, los procesos químicos azarosos podrían haber evolucionado hacia estructuras más complejas y funcionales.

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