EVANGELIO DEL DÍA🌾
Miércoles 3 de Septiembre de 2025
Lucas 4, 38-44
En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, entró en casa de Simón. La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le pidieron que hiciera algo por ella. Él, de pie a su lado, increpó a la fiebre, y se le pasó; ella, levantándose en seguida, se puso a servirles. Al ponerse el sol, los que tenían enfermos con el mal que fuera se los llevaban; y él, poniendo las manos sobre cada uno, los iba curando.
De muchos de ellos salían también demonios, que gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios.»
Los increpaba y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Mesías. Al hacerse de día, salió a un lugar solitario. La gente lo andaba buscando; dieron con él e intentaban retenerlo para que no se les fuese.
Pero él les dijo: «También a los otros pueblos tengo que anunciarles el reino de Dios, para eso me han enviado.»
Y predicaba en las sinagogas de Judea.
Palabra del Señor
🌾 MEDITACION DEL EVANGELIO🌾
Lc 4, 38-44:
💫Algo por ella
1) Fiebre:
La fiebre genera malestar, pero hasta te puede hacer ver cosas que no existen. Se mezcla la imaginación con la realidad. Entendiendo esto puede sucederte que tengas una cierta fiebre existencial, donde mezclas la fantasía con la realidad, donde giras en un mundo que no existe y donde parece que, como defensa, te cerrás en vos. Hay situaciones en las que,, desde tu autodefensa no ves la realidad, porque no la querés ver y asumís una fantasía de vida que vos mismo te creas.
2) Inclinándose:
Es necesario que también te inclines para ver a quien te necesita. Es bueno saber que vos podés ayudar a alguien y que podés hacer algo por alguien, porque la vida se te va volando y vas perdiendo la sensibilidad. Incluso caes en esa situación que ya no te importa nada ni nadie. Es necesario y esencial volver la mirada a vos, pero desde vos poder mirar a los demás para aportarles en la vida y mostrarles que pueden lograr algo más.
3) Desierto:
Cuando la gente te alaba mucho trata de resguardarte, porque puedes perder tu yo para convertirte en “ellos”. Sé prudente con vos mismo como lo hacía Jesus, rescátate y limítate para que el clamor popular no te haga perder tu llamado individual. Algo bueno está por venir.





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