EVANGELIO DEL DÍA

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Sábado 13 de Septiembre 2025

Lucas 6, 43-49

Jesús decía a sus discípulos:
«No hay árbol bueno que dé frutos malos, ni árbol malo que dé frutos buenos: cada árbol se reconoce por su fruto. No se recogen higos de los espinos ni se cosechan uvas de las zarzas.
El hombre bueno saca el bien del tesoro de bondad que tiene en su corazón. El malo saca el mal de su maldad, porque de la abundancia del corazón habla la boca.
¿Por qué ustedes me llaman: "Señor, Señor", y no hacen lo que les digo? Yo les diré a quién se parece todo aquel que viene a mí, escucha mis palabras y las practica. Se parece a un hombre que, queriendo construir una casa, cavó profundamente y puso los cimientos sobre la roca. Cuando vino la inundación, las aguas se precipitaron con fuerza contra esa casa, pero no pudieron derribarla, porque estaba bien construida.

En cambio, el que escucha la Palabra y no la pone en práctica, se parece a un hombre que construyó su casa sobre tierra, sin cimientos. Cuando las aguas se precipitaron contra ella, en seguida se derrumbó, y el desastre que sobrevino a esa casa fue grande.»

Palabra del Señor
🌾 MEDITACION DEL EVANGELIO🌾

Lc 6, 43-49:

💫Los frutos

1) Árbol:

Es necesario ver por dónde va ese proceso de tu vida y en dónde están puestas las raíces de tu misma vida. Creo que en vos tenés que analizar dónde está tu raíz para ver si el trono de tu vida no está resquebrajado, el tronco que marca tu historia; porque si el tronco y la raíz no están claros, los frutos no lo están. Hay cosas que tenés que ver en tu interior y no podés medirte por lo que haces en el exterior. Mira tu vida y replantéate qué querés para vos.

2) Espinos:

También es importante el tiempo, porque hay momentos y momentos, no es que siempre estás dando frutos. Todo tiene su tiempo y su momento. Date esa oportunidad también para no producir nada; para fortalecer tus raíces, tu interior. Es ahí a donde debes apuntar, a tu interior.

3) Maldad:

El corazón habla y por eso sos producto de tu interior. No dejes que el rencor pudra tu vida interior, como el constante aparecer y aparecer y haga que desaparezca lo esencial a tu corazón. Que tu vida sea un constante encuentro con Dios. Algo bueno está por venir.

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