Un equipo internacional de científicos confirmó que la mariposa azul del Atlas posee el mayor número de cromosomas registrado en animales multicelulares. El hallazgo no solo sorprende por su rareza, también puede aportar claves para comprender enfermedades humanas.

En el corazón de las montañas del Atlas, entre Marruecos y Argelia, vive una mariposa que acaba de marcar un récord en el mundo animal. Se trata de la mariposa azul del Atlas (Polyommatus atlantica), que, con sus alas intensamente azules en los machos y tonalidades marrones en las hembras, esconde un secreto genético: 229 pares de cromosomas, la cifra más alta jamás registrada en un animal multicelular.
La confirmación llegó tras la secuenciación de su genoma por parte de un equipo de investigadores del Instituto Wellcome Sanger del Reino Unido y el Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona (IBE-CSIC-UPF), cuyos resultados fueron publicados en la revista Current Biology.

Hasta ahora, existían sospechas sobre la singularidad genética de la especie, pero nunca se había confirmado con evidencia científica. La diferencia es abismal: mientras la mariposa azul común del Reino Unido posee apenas 24 cromosomas, su pariente norteafricana multiplica esa cifra casi diez veces.
Un misterio evolutivo
El hallazgo no se explica por simples duplicaciones de material genético, como suele ocurrir en la naturaleza, sino por un fenómeno de fragmentación cromosómica. En los últimos tres millones de años —un lapso breve en términos evolutivos—, la especie pasó de tener 24 a 229 cromosomas, distribuyendo la misma información genética en piezas cada vez más pequeñas.
Para los científicos, este proceso representa un misterio fascinante: ¿cómo pudo prosperar y adaptarse una mariposa con un genoma tan fragmentado, cuando lo habitual es que esa complejidad sea un obstáculo para la supervivencia?
Claves para la biomedicina
Más allá de la biología evolutiva, los resultados tienen implicaciones directas en la medicina. Según explicaron los investigadores, la reorganización cromosómica observada en la mariposa azul del Atlas se asemeja a lo que ocurre en células cancerosas humanas.

El doctor Roger Vila, investigador principal del IBE y coautor del estudio, explicó: “La fragmentación de cromosomas se observó en otras especies de mariposas, pero no a este nivel. Comprender por qué ocurre en este insecto puede ayudarnos a entender mecanismos similares que, en los humanos, derivan en enfermedades como el cáncer”.
Por su parte, el profesor Mark Blaxter, del Wellcome Sanger Institute, añadió: “Los genomas contienen la clave de cómo llegó a ser una criatura, pero también de hacia dónde podría ir en el futuro. La reorganización cromosómica es también un sello distintivo del cáncer, y estudiar a la mariposa del Atlas podría abrir nuevas vías para limitar esos procesos en células humanas”
Mientras tanto, la mariposa azul del Atlas enfrenta un presente frágil. El cambio climático, la pérdida de bosques de cedro y el sobrepastoreo amenazan su hábitat en el norte de África. La paradoja es clara: una de las especies más singulares en términos genéticos corre el riesgo de desaparecer justo cuando su “manual de instrucciones” natural empieza a revelar secretos valiosos para la ciencia.





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