Expropiación de YPF: Axel Kicillof volvió a mostrar su orgullo y no se hizo cargo de su irresponsabilidad

Las palabras del gobernador en LN+ no hicieron más que demostrar su nula capacidad de autocrítica.

El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, volvió a exhibir su orgullo por la expropiación de YPF sin hacer el más mínimo gesto de autocrítica. Calificó aquella medida como “una decisión muy valiente”, algo que suena a justificación vacía, cuando el país carga con una deuda superior a los 16.000 millones de dólares y un déficit energético que persiste.

La promesa de recuperar el control de YPF le costó a la república una suma multimillonaria que hoy se traslada a cada factura, a cada subsidio y al endeudamiento público. Lejos de reactivar la producción con fuerza, la empresa estatal entró en una espiral de ineficiencia y falta de inversión que mantiene al país importando energía a precios más altos que hace una década.

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Defender la expropiación como un acto heroico oculta el desequilibrio fiscal de 2012 que Axel Kicillof bautizó como “macroeconómico”. Su argumento de que Repsol había abandonado los pozos y dejaba al país con reservas menguantes suena hueco cuando, bajo su órbita, el Estado hizo caer estrepitosamente el valor de la compañía  y no pudo siquiera garantizar el autoabastecimiento energético.

Ahora, Kicillof se ensaña con Milei acusándolo de mentir al hablar de “recuperación en V corta” y de “espejitos de colores” en campaña. Pero esas mismas acusaciones aplican a su gestión: devaluaciones recurrentes, inflación fuera de control y un freno a la obra pública que él mismo promovió.

Más que un acto de valentía, lo que destaca en el gobernador de la provincia de Buenos Aires es una nula capacidad de autocrítica.

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