La firma difundió resultados de múltiples investigaciones sobre la relación entre su vacuna de ARNm y la miocarditis, mostrando que los casos graves son poco frecuentes y los resultados clínicos suelen ser favorables en comparación con otras causas de inflamación cardíaca.

Pfizer decidió dar a conocer una serie de estudios recientes que abordan uno de los efectos adversos más discutidos de su vacuna contra el Covid-19: la miocarditis. La medida surge en medio de debates y advertencias de figuras públicas, como Donald Trump, sobre la seguridad de los inmunizantes de ARNm.
Según la farmacéutica, la miocarditis es un efecto raro, que ocurre principalmente en varones jóvenes dentro de los 14 días posteriores a la segunda dosis de la serie primaria. Los datos recopilados por Pfizer incluyen análisis realizados en Estados Unidos, Francia, países nórdicos y el Reino Unido, así como metanálisis que evalúan la incidencia y evolución de esta afección.
La miocarditis consiste en la inflamación del músculo cardíaco, que puede generar síntomas como dolor en el pecho, fatiga, dificultad para respirar e incluso insuficiencia cardíaca en casos graves. Sin embargo, los estudios presentados por la firma muestran que la miocarditis asociada a la vacuna tiene un pronóstico más favorable que la miocarditis derivada de otras causas. Por ejemplo, un análisis realizado en Francia sobre pacientes de 12 a 49 años hospitalizados por miocarditis reveló que quienes habían recibido la vacuna experimentaron menos complicaciones cardiovasculares que los pacientes con miocarditis convencional.

Investigaciones realizadas en Inglaterra con más de 42 millones de dosis aplicadas coincidieron en que el riesgo de hospitalización o muerte por miocarditis tras la vacunación es significativamente menor que el riesgo asociado a la infección por Covid-19. Estudios independientes financiados por la FDA en Estados Unidos y otros realizados en Australia confirmaron resultados similares: seguimiento a mediano y largo plazo mostró bajas tasas de hospitalización, ausencia de fallecimientos relacionados y mejoras progresivas en la calidad de vida de los pacientes.
Chris Boshoff, director científico de Pfizer, afirmó que “aunque la infección por Covid puede generar riesgos significativos, mantenemos una vigilancia estrecha para asegurar la seguridad de nuestros inmunizantes”.
En Argentina, la vacuna Comirnaty ha sido ampliamente utilizada tanto en adultos como en población pediátrica, y continúa siendo suministrada por el Estado de forma gratuita, respaldada por contratos que aseguran el stock necesario.
Estos datos buscan aportar claridad frente a la preocupación pública, mostrando que, si bien la miocarditis es un efecto real, su incidencia es baja y el seguimiento clínico de los casos reportados es positivo, reforzando la seguridad de la vacuna en comparación con los riesgos derivados de la propia infección por Covid-19.





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