Cómo se financiará el préstamo que el Tesoro estadounidense le dará a la Argentina

La ayuda se implementará en el marco del Fondo de Estabilización del Tesoro, una herramienta creada en 1934 y utilizada en otras oportunidades, como la crisis mexicana de 1994/1995.

El préstamo que el Tesoro de Estados Unidos efectuará al Gobierno argentino, posiblemente valuado en 30 mil millones de dólares, será otorgado mediante un instrumento conocido como Fondo de Estabilización del Tesoro, una herramienta financiera de uso excepcional en la política económica estadounidense. Lo que desestima otras vías, como la de la dolarización.

Este fondo fue creado en 1934, y está dotado de un margen de discrecionalidad en su uso por las autoridades políticas. En el plano monetario, el mismo se compone de dólares, divisas extranjeras y Derechos Especiales de Giro, la unidad de cuenta del FMI respaldada por, además de dólares, euros, libras esterlinas, yenes y yuanes.

Las funciones de este fondo son múltiples, pero se centran en el financiamiento a gobiernos extranjeros que atraviesen una crisis económica y de deuda compleja, o para intervenir en los mercados cambiarios del mundo en aras de sostener el valor del dólar frente a otras divisas.

El antecedente de México

Los casos de aplicación de este salvataje en Latinoamérica son México y Brasil en los años noventa. El mayor antecedente, en este marco, lo constituye el mexicano en 1995, tras el estallido de una severa crisis económica que afectó a la economía argentina de ese tiempo, que terminó con una racha de crecimiento a tasas chinas tras la convertibilidad y las privatizaciones de Carlos Menem y Domingo Cavallo.

Los expresidentes de Estados Unidos, Bill Clinton, y México, Ernesto Zedillo, suscribieron en 1995 al mayor caso de salvataje económico de Washington a un país de América Latina.

En ese caso, el préstamo concedido a México fue de 41.800 millones de dólares. Una cifra que, a valores actuales, supera largamente al monto que se discute dar a Argentina, y que fue necesario otorgarla ya que el vecino del sur era el principal socio comercial de Washington.

La eficacia y el sentido de la aplicación de este fondo de salvataje reside en la demostración de confianza que implica el hecho de que el Tesoro de Estados Unidos respalde al país necesitado de ayuda económica y los mercados no apuesten contra los activos de este último.

En el caso mexicano, el préstamo sentó una base para la recuperación económica de ese país, que no necesitó usar la totalidad del dinero y se financió por líneas de crédito del FMI, así como el sostenimiento de una política de estabilización económica.

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