Tras la derrota en Buenos Aires y en medio de disputas internas, referentes del oficialismo reclaman que el primer mandatario aclare los roles dentro del Gobierno y en la estrategia electoral de La Libertad Avanza.

La tensión política dentro de La Libertad Avanza continúa en aumento mientras se acerca la campaña para las elecciones legislativas de octubre. Tras el golpe sufrido en la provincia de Buenos Aires, distintos sectores del oficialismo comenzaron a reclamar que el presidente Javier Milei tome definiciones claras respecto a la conducción interna tanto en el Gobierno como en la estructura partidaria.
En las últimas semanas, el mandatario encabezó reuniones en la Quinta de Olivos para reorganizar la estrategia electoral y reforzar el esquema de campaña. Allí designó a Pilar Ramírez como coordinadora nacional de los 24 partidos provinciales que integran el espacio libertario, decisión que fue interpretada como un movimiento que fortalece la influencia de Karina Milei y que, al mismo tiempo, deja a Eduardo “Lule” Menem con un rol más acotado en la fiscalización. Pese a los rumores, el histórico armador libertario mantiene su poder territorial y conserva un lugar central en la estructura.
Santiago Caputo, el asesor presidencial más influyente en el diseño electoral, también fue ratificado por Milei como estratega de la campaña. Aunque mantiene diferencias con otros sectores del oficialismo, incluso con referentes cercanos a Karina, su papel en la definición del rumbo político continúa siendo decisivo.
Sin embargo, lo que aparece como un acuerdo en el plano partidario no se refleja en la dinámica del Gobierno. Según admiten voces internas, la mesa de coordinación con Karina Milei, Caputo, Guillermo Francos, Patricia Bullrich, Martín Menem y Manuel Adorni no logró ordenar la gestión cotidiana ni evitar tensiones en el Congreso. La caída de tres vetos presidenciales expuso la falta de comunicación entre los negociadores oficiales, con reproches cruzados por la ausencia de directivas claras.
En ese contexto, algunos funcionarios reclaman que el Presidente asuma un rol más definido en la conducción política. “No podés atravesar una tormenta si no sabés quién es el piloto. Lo que se tenga que decidir, que se decida pronto”, expresó un referente del oficialismo, reflejando el malestar que atraviesa a varios despachos de Casa Rosada.
Las tensiones también se trasladan a la provincia de Buenos Aires, donde tras la derrota por 13 puntos frente a Fuerza Patria, las distintas tribus libertarias buscan reposicionarse. Sebastián Pareja, principal armador bonaerense, mantiene una relación conflictiva con Caputo y fue uno de los impulsores de una mesa ampliada que ahora incluye a representantes del PRO y a dirigentes cercanos a Patricia Bullrich. La decisión apunta a ampliar la base de apoyo, pero expone las fracturas dentro del propio espacio.
Mientras Milei intenta equilibrar estas disputas internas, la expectativa en el oficialismo está puesta en las próximas apariciones del Presidente en territorio bonaerense, con Mar del Plata como primer destino. En paralelo, algunos dirigentes especulan con la posibilidad de cambios en el Gabinete después de octubre, con el objetivo de ampliar alianzas y fortalecer la gobernabilidad.
El desafío inmediato de Milei es mantener cohesionado a su espacio en un escenario de incertidumbre económica y creciente presión legislativa. Con las elecciones a la vuelta de la esquina, las decisiones que tome en los próximos días podrían definir no solo el rumbo de La Libertad Avanza, sino también la estabilidad política de su gestión.





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