
Por desacuerdos partidistas sobre el presupuesto federal y la atención médica, el gobierno de Estados Unidos entró en cierre (shutdown) a la medianoche del miércoles, al fracasar las negociaciones en el Congreso. Es la primera vez que ocurre desde 2019, también bajo la presidencia de Donald Trump.
El cierre del gobierno implica que, al no aprobarse un presupuesto, el Estado se queda sin fondos para operar normalmente.
Esto provoca la suspensión de servicios públicos y la licencia o despido de miles de empleados federales. Se ven afectadas funciones esenciales como préstamos para pequeñas empresas, mantenimiento de parques nacionales o programas de empleo para veteranos.
En el Capitolio, demócratas y republicanos no lograron llegar a un acuerdo. El Senado votó sin éxito una propuesta republicana que obtuvo 55 de los 60 votos necesarios
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, acusó a los demócratas de bloquear el presupuesto por no aceptar que se excluya la atención médica para inmigrantes indocumentados.
Mientras tanto, el presidente de la Cámara, Mike Johnson, culpó a los demócratas por el cierre, mientras el senador Chuck Schumer lo calificó como un “cierre republicano” por no querer garantizar el acceso a la salud. Por su parte, Kamala Harris y la senadora Patty Murray también responsabilizaron a los republicanos, acusándolos de negarse a negociar y proteger el sistema de salud.





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