Tras más de 50 años como empleado municipal y 30 como secretario general de la Unión de Trabajadores Municipales (UTM), el histórico dirigente Pedro Serrudo pasó oficialmente a la jubilación. La medida fue firmada ayer por el intendente Emiliano Durand, marcando el final de una era sindical cargada de conflictos, denuncias y episodios violentos que dejaron huella en la historia gremial de la capital salteña.
- Un historial de violencia y denuncias
En abril de 2016, un grupo de manifestantes identificados con la UTM e impulsados por Serrudo irrumpieron en el Tribunal de Cuentas, donde según las denuncias agredieron a un vocal y causaron destrozos. La escalada continuó en el Centro Cívico Municipal (CCM), donde también se denunciaron desmanes, roturas de mobiliario y agresiones a empleados municipales que se negaron a sumarse a la protesta.
Un mes después, en mayo de 2016, la Fiscalía Penal de Salta informó que había recibido tres denuncias penales por los desmanes en el CCM. Según la fiscal Gabriela Buabse, Serrudo y sus seguidores ingresaron armados con palos, fuegos de artificio, bombas de estruendo y otros elementos, generando un clima de violencia y temor en el edificio municipal.

Los peritajes posteriores confirmaron daños materiales y lesiones en empleados. En palabras de la fiscal, Serrudo y los acusados actuaron “con un alto grado de violencia”, lo que provocó “gran temor entre los empleados que no se unieron a la protesta”.
- Medidas de fuerza y usura sindical
Aunque con los años la intensidad de las protestas disminuyó, Serrudo siguió siendo protagonista en la escena sindical. Desde 2023 encabezó reiteradas medidas de fuerza frente al CCM.
La última polémica se conoció en agosto de este año, cuando Marcela Banegas, histórica dirigente y exaliada de Serrudo, denunció públicamente que el gremialista habría montado un circuito de préstamos usurarios con dinero de los propios afiliados, revelación que terminó de minar su imagen.
- El final de un ciclo
El paso a la jubilación de Pedro Serrudo no solo marca el fin de su rol formal dentro del municipio, sino también el cierre de una etapa de la UTM signada por la violencia, las internas y la falta de transparencia.
El sindicalista Pedro Serrudo, de 77 años, que se desempeñaba como secretario general de la Unión de Trabajadores Municipales (UTM) en la ciudad de Salta, fue obligado a optar por la jubilación tras revelarse que hacía 30 años que el hombre no se presentaba a trabajar porque estaba con licencia y seguía cobrando como trabajador municipal en la planta permanente.
La decisión administrativa fue tomada por el intendente de la capital salteña, Emiliano Durand -aliado del gobernador Gustavo Sáenz– mediante un decreto en el que hacía énfasis en que Serrudo cumplía los años de aportes necesarios para empezar con los trámites jubilatorios (45 en el UTM y 50 en total), y ratificada por un fallo judicial que resolvió que sea excluido de la tutela sindical.
El decreto sostiene que “el empleo público, como todo derecho, no es absoluto ni vitalicio” y aclara que el retiro entrará en vigencia en cuanto haya accedido a la prestación previsional. En ese momento, se explica, habrá cesado “legalmente” su carrera administrativa, según informó El Tribuno.
“Él no quiere irse, pero acá la ley es igual para todos”, enfatizó el exsenador provincial, a través de un video publicado en redes sociales. Y aseguró: “No es un castigo ni es contra nadie”. “Es hacer cumplir la ley. Es terminar los ciclos, hacer que la municipalidad y la ciudad avancen. Acá no hay privilegios. Nadie es dueño de la ciudad ni de la municipalidad (…) Esto es cuidar el patrimonio de los salteños”, esgrimió.
En junio de este año, fue la jueza Graciela Moreno, del Juzgado Contencioso Administrativo de Salta, la encargada de definir que Serrudo debía concluir su trabajo al frente del UTM tras haber superado los años de aporte y aclarando que no podía valerse de su condición de “representante gremial” para mantenerse en el puesto forma indefinida.
Según consignó El Tribuno, entre los fundamentos de la norma dictada por Moreno se hacía hincapié en que “la exclusión de la tutela sindical no tiene carácter persecutorio, sino que obedece a una causal objetiva, de carácter biológico, vinculada a la extinción natural de la relación laboral”.
No obstante, se especificó que la decisión no implica un acto “antisindical”, sino que se busca hacer prevalecer “las normas previsionales vigentes” y que se respetaría su mandato hasta 2026 y 2027 mientras avance su jubilación. “Se pone fin a una relación laboral que ha alcanzado el límite legal y biológico”, aclara.
El sindicalista, que integraba el síndico desde hace 50 años, cuestionó la validez de las resoluciones y se amparó en sus “mandatos sindicales” para intentar mantenerse al frente de la organización. Sin embargo, su descargo fue rechazado por la Procuración General de la Municipalidad el pasado 30 de septiembre y se ratificó la sentencia.
El punto clave del fallo judicial fue que, según figuraba en las actas del UTM, Serrudo hacía usufructo de una “licencia gremial con goce de haberes desde el año 1993”. Lo que que significa que era considerado empleado municipal pese a que no asistía a su lugar de trabajo, desde ese entonces.
Cabe señalar, que en 2013, el sindicalista ya había sido intimado para que iniciara los trámites jubilatorios. Más de 10 años después, la orden no había sido cumplida, a pesar de haber sido notificado en su domicilio al respecto. Al haberse negado es que se inicio la acción judicial.
Tras el fallo, Serrudo realizó un manifestación en el Centro Cívico Municipal, junto con trabajadores del sindicato, expresando su rechazo a la decisión por la que concluirá con sus 50 años como trabajador de planta permanente en Salta y más de tres décadas al frente de la UTM.





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