“Estamos jodidos”: Marcos Galperín criticó la inauguración de una mezquita islámica en Olavarría

La sede religiosa fue creada con la aprobación del gobierno de Axel Kicillof.

El fundador de Mercado Libre, Marcos Galperin, manifestó públicamente su preocupación y enojo por la inauguración de la primera mezquita islámica en Olavarría, un municipio de la provincia de Buenos Aires. La iniciativa, que se concretó recientemente con la aprobación del gobierno de Axel Kicillof, generó una fuerte reacción del empresario argentino. En respuesta a una publicación de La Derecha Diario que informaba sobre la noticia, Galperin utilizó su cuenta en redes sociales para expresar su desazón con la contundente frase: “¡Estamos jodidos!”

Esta no es la primera vez que el líder de la empresa tecnológica se pronuncia críticamente sobre lo que él denomina la “peligrosa religión” y sus potenciales efectos negativos en las naciones. Meses atrás, Galperin había enfocado sus críticas en el creciente peso e influencia de la inmigración ilegal musulmana en Europa. En un mensaje previo, había alarmado sobre el futuro geopolítico del continente.

A través de su cuenta en la red social X, el empresario había expresado su inquietud sobre la posesión de armamento nuclear en Occidente, afirmando: “actualmente, parece que los dos primeros países islámicos en tener armas nucleares serán Francia y el Reino Unido. Occidente debería planificar en consecuencia”. Posteriormente, corrigió la declaración para ser más preciso: “Permítame corregir esa afirmación: parece que los próximos dos países islámicos en tener armas nucleares, después de Pakistán, serán Francia y el Reino Unido”.

La inauguración de la mezquita en Olavarría fue encabezada por un maestro sufí proveniente de Turquía, el líder de la orden Naqshbandi, Mawlana Shaykh Muhammad Adil Efendi, quien arribó desde Estambul como parte de una gira por Sudamérica.

Aunque presentada como un signo de pluralidad por los organizadores, la llegada de figuras internacionales a comunidades pequeñas de la Argentina reavivó las advertencias de “expertos en seguridad y analistas regionales” sobre posibles riesgos de “radicalización o adoctrinamiento encubierto”, en un contexto global donde resurgen los fundamentalismos religiosos.

La preocupación se ve acentuada por antecedentes históricos en Argentina, país que mantiene relaciones diplomáticas con naciones donde el islam político tiene peso, como Irán y Turquía. Reportes de la Secretaría de Inteligencia (SIDE) de 2013 ya mencionaban la posible infiltración de agentes vinculados al régimen iraní en centros culturales del conurbano bonaerense. El ataque terrorista contra la AMIA, que sigue siendo una herida abierta, es un constante recordatorio de la necesidad de vigilancia activa ante redes con “vínculos internacionales opacos”.

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