EVANGELIO DEL DÍA

EVANGELIO DEL DÍA🌾

Martes 04 de Noviembre de 2025

Lucas 14,15-24

En aquel tiempo, uno de los comensales dijo a Jesús: «¡Dichoso el que coma en el banquete del reino de Dios!»
Jesús le contestó: «Un hombre daba un gran banquete y convidó a mucha gente; a la hora del banquete mandó un criado a avisar a los convidados: «Venid, que ya está preparado.» Pero ellos se excusaron uno tras otro. El primero le dijo: «He comprado un campo y tengo que ir a verlo. Dispénsame, por favor.» Otro dijo: «He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas. Dispénsame, por favor.» Otro dijo: «Me acabo de casar y, naturalmente, no puedo ir.» El criado volvió a contárselo al amo. Entonces el dueño de casa, indignado, le dijo al criado: «Sal corriendo a las plazas y calles de la ciudad y tráete a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos.» El criado dijo: «Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía queda sitio.» Entonces el amo le dijo: «Sal por los caminos y senderos e insísteles hasta que entren y se me llene la casa.» Y os digo que ninguno de aquellos convidados probará mi banquete.»

Palabra del Señor
🌾 MEDITACION DEL EVANGELIO🌾

Lc 14, 15-24:

💫La cena

1) Invitados:

Marco Aurelio decía: “Lo que soportas con paciencia deja de ser un sufrimiento”, porque cada dificultad es una prueba para que crezca tu alma. Por eso fíjate qué puedes aprender de estas situaciones difíciles que te tocaron o tocan pasar. No estés cuestionándote el “por qué a mí”, más bien fíjate lo que podés sacar de aprendizaje para ti. No busques una vida fácil, porque no existe, más bien busca tener una mente y un alma fuertes, que eso se genera en cada batalla de tu vida.

2) A la hora:

En esta vida no todos disfrutan de lo que te sucede, por tanto, fíjate a quién invitas a vivir la vida con vos. Nunca quites tu foco de Dios y de la obra que quiere hacer en vos. No te preocupes por los invitados, sino más bien por el motivo de la fiesta de tu vida. Porque la fiesta de la vida se da por lo sucedido o lo logrado y no por los invitados. Tu vida habla por lo que haces y lo que eres, y no por quién te acompaña o los que están a tu alrededor.

3) Disculpes:

En el libro “El Principito” hay una frase que dice: “Casi nunca recibimos lo que damos, pero siempre damos lo que somos”. Por eso que los fracasos y dolores de la vida no te hagan olvidar el objetivo de tu vida, porque Dios siempre abre puertas. Déjate llevar por la mano de Dios y encomienda a Dios todos los días tu vida. Algo bueno está por venir.

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