La CGT inicia su renovación: tensiones internas y la reforma laboral como telón de fondo

La central sindical define su próxima conducción mientras busca equilibrio entre sectores moderados y combativos, en un escenario marcado por el avance del paquete de reformas del gobierno de Javier Milei.

La Confederación General del Trabajo (CGT) se reúne este miércoles en el estadio de Obras Sanitarias para renovar su conducción, en un contexto de fuerte tensión interna y con la reforma laboral del gobierno de Javier Milei como telón de fondo.

Las negociaciones internas giran en torno a la posible reedición del triunvirato, con Cristian Jerónimo (Vidrio) y Jorge Sola (Seguros) como posibles integrantes, y una tercera posición destinada a una mujer.

En contraste, el sector combativo podría buscar mantener la cúpula actual —Carlos Acuña (Estaciones de servicio), Héctor Daer (Sanidad) y Octavio Argüello (Camioneros)— hasta que se debata la reforma laboral o incluso hasta mediados del año próximo. La opción de un liderazgo unipersonal también está sobre la mesa como alternativa de consenso.

“Estamos en plena negociación como para que podamos tener un proceso de unidad, de fortaleza en la CGT”, afirmó un dirigente de la mesa chica, según indicó TN.

El gran desafío de la próxima conducción será definir cómo enfrentar las reformas laboral y previsional que el Ejecutivo planea llevar al Congreso a partir del 10 de diciembre.

Desde el sector moderado insisten en que, si se forma un nuevo triunvirato, la tercera pata debería representar al ala combativa. Nombres como Abel Furlán (UOM), Omar Maturano (La Fraternidad) y Maia Volcovinsky (Judiciales) se mencionan para garantizar representación sectorial y femenina.

Gerardo Martínez (UOCRA) señaló: “Hay que trazar un camino que sea constructivo para mejorar sobre las nuevas modalidades laborales sin perder derechos”. Y advirtió: “El sindicalismo argentino cuando tiene la posibilidad de negociar, negocia. No queremos ir al conflicto, pero cuando se cierra la puerta, el sindicalismo reacciona y hace valer la capacidad de representación de los trabajadores y trabajadoras”.

Mientras tanto, la línea dura apuesta a un rechazo frontal del paquete del gobierno y no descarta medidas de fuerza si se avanza sin acuerdo.

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