El tribunal rechazó un pedido de la defensa y retomó el debate que definirá el futuro de la magistrada, acusada de grabar sin autorización un documental sobre el juicio por la muerte de Diego Maradona.
El juicio político contra la jueza Julieta Makintach se reanudó este jueves, luego de un cuarto intermedio. La magistrada enfrenta una acusación por haber participado en la grabación del documental “Justicia Divina”, centrado en el proceso judicial por la muerte de Diego Armando Maradona, sin autorización oficial.
Durante la reanudación, el tribunal decidió rechazar el pedido del defensor de la funcionaria judicial, Darío Saldaño, quien había solicitado que la acusación se unificara únicamente bajo la Procuración General, argumentando una “asimetría de partes”. Sin embargo, la presidenta del tribunal no hizo lugar al planteo y la audiencia continuó con la declaración de los testigos.
El primero en testificar fue Patricio Ferrari, fiscal del juicio por la muerte de Maradona, seguido por tres efectivos policiales que permitieron el ingreso de las cámaras al tribunal y por Jorge Ignacio Huarte, realizador audiovisual involucrado en el documental.
El proceso tiene un peso simbólico y mediático notable: Makintach, quien integró el Tribunal Oral en lo Criminal N° 3 de San Isidro, podría ser destituida si el Jurado de Enjuiciamiento así lo decide. El cuerpo está integrado por abogados, senadores y diputados provinciales, entre ellos Ariel Martínez Bordaisco, Sergio Raúl Vargas, Guillermo Castello, Abigail Gómez y Maite Alvado.
La acusación sostiene que Makintach promovió y participó en la producción de “Justicia Divina” con fines económicos, aprovechando su posición como jueza del juicio más mediático de los últimos años. Los fiscales de San Isidro —Carolina Asprella, Cecilia Chaieb y José Amallo— la imputan por cohecho pasivo, violación de deberes de funcionaria pública, abuso de autoridad y peculado de servicios.
En paralelo al jury, avanza una causa penal en la que también están involucrados José María Arnal Ponti, dueño de la productora Ladoblea S.A.; el guionista Juan Manuel “Chavo” D’Emilio; y María Lía Vidal Alemán, amiga personal de la jueza y presunta ideóloga del proyecto audiovisual.

Desde la defensa, Saldaño cuestionó el ritmo del proceso: “Este jury es apresurado: no pasaron cinco meses desde su inicio y ya tenemos debate”, afirmó. Además, presentó una medida cautelar ante la Corte bonaerense para suspender la audiencia, aunque aún no hubo respuesta.
Makintach, suspendida desde mayo y cobrando solo el 40% de su salario, denuncia persecución política y mediática. “La velocidad que intentan darle a este proceso no puede avasallar las garantías mínimas. Falta prueba, hay recusaciones pendientes y un conflicto de poderes sin resolver”, sostuvo durante la audiencia.
Del lado de la acusación, el abogado Rodolfo Baqué fue categórico: “Cuando se denunció la existencia de una filmación, ella lo negó. Puso en riesgo la credibilidad de toda la Justicia”, afirmó, y adelantó que pedirá que los otros dos jueces del tribunal de Maradona también sean sometidos a un jury.
El desenlace del proceso definirá el futuro de la magistrada. Si el tribunal decide su destitución, el expediente penal continuará su curso. En cambio, si resulta absuelta, la causa se archivará.

El testimonio de Julieta Makintach
La magistrada dijo entre lágrimas: “Vivi un escarnio mediático de cosas que no son reales”. Y luego confesó: “Entiendo que el daño que ocasioné es tremendo”.
En cuanto a la filmación del documental, expresó: “Me vieron entrando un domingo a grabar y ¿nadie sabía nada? Si me decían o me advertían que estaba haciendo algo malo lo hubiera frenado antes”.
“No hubo negación ni falta de acceso a ninguna identificación. Eso es mentira. Estoy pagando un precio carísimo por no haber dimensionado todo este disparate. No vi por qué estaba afectada mi parcialidad”, agregó.





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