EVANGELIO DEL DÍA🌾
Sábado 15 de Noviembre de 2025
Lucas 18,1-8
Jesús enseñó con una parábola que era necesario orar siempre sin desanimarse:
«En una ciudad había un juez que no temía a Dios ni le importaban los hombres; y en la misma ciudad vivía una viuda que recurría a él, diciéndole: «Te ruego que me hagas justicia contra mi adversario.»
Durante mucho tiempo el juez se negó, pero después dijo: «Yo no temo a Dios ni me importan los hombres, pero como esta viuda me molesta, le haré justicia para que no venga continuamente a fastidiarme.»»
Y el Señor dijo: «Oigan lo que dijo este juez injusto. Y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que claman a Él día y noche, aunque los haga esperar? Les aseguro que en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia.
Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?».
Palabra del Señor
🌾 MEDITACION DEL EVANGELIO🌾
Lc 18, 1-8:
🙏🏻Orar siempre
1) Desanimarse:
Nunca dejes que la tristeza te tome. Siempre le pido a Dios que no me tire abajo la alegría, porque muchas veces en las redes sociales o incluso en los audios de WhatsApp me ves pum para arriba, pero detrás hay dolores, heridas, sacrificios y desilusiones. Pero trato que eso no me haga perder la alegría y la serenidad. Por tanto, vos podés lograr muchas cosas también poniendo esa actitud de no dejar que la tristeza te tome, porque la tristeza es adictiva y una persona, cuando se acostumbra a vivir tristemente, tiene una vida triste y genera tristeza en los demás.
2) Adversario:
Todo se da a su debido tiempo y hay una justicia divina. Lo fui comprendiendo con el tiempo también, y aprendí a dejar que el tiempo actúe y resuelva cosas que me costaron y me dolían, porque eran personas amigas, familiares cercanos, que me golpearon y hasta me liquidaron injustamente. Comprendí que las heridas más profundas vienen de los cercanos, más que de los lejanos. Por tanto, comprendí que la tarea prioritariamente mía es sanar y curar mis heridas, y dejar a Dios, que con el tiempo geste su justicia. Porque sufrir es cuando no puedo controlar lo que no depende de mí.
3) Insistir:
No dejes la oración. Sé que muchas veces cuesta, pero el orar te ayuda a volver a vos. El tomarte un tiempo para hablar a solas con Dios o simplemente hacer ese silencio para que entre en vos calma todos esos tormentos que giran en tu cabeza. Cuando viví una crisis muy fuerte en mi vida hasta no tenía ganas de orar y ni siquiera quería celebrar la misa, porque me sentía frustrado, endeudado y en la nada… Hoy comprendí que esas lágrimas que salían de mí también eran oración. Pude comprender que es parte de mi historia el orar con dolor, porque lo que te duele te lleva a orar, comprendiendo que soy limitado y debo recurrir a quien puede todo, nuestro Dios. Hoy date la oportunidad de estar a solas y solo pensar en tu interior, que Dios entre en tu vida y le encomiendes tu corazón. Algo bueno está por venir.





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