EVANGELIO DEL DÍA

EVANGELIO DEL DÍA🌾

Martes 18 de Noviembre de 2025

Lucas 19, 1-10

En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad. Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí.
Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo: «Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.»
Él bajó en seguida y lo recibió muy contento.
Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: «Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador.»
Pero Zaqueo se puso en pie, y dijo al Señor: «Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más.»
Jesús le contestó: «Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.»

Palabra del Señor
🌾 MEDITACION DEL EVANGELIO🌾

Lc 19, 1-10:

💫Baja pronto

1) Atravesaba:

Nadie ha conseguido el éxito quejándose. Nadie consiguió el éxito criticando a los demás. Nadie consigue el éxito buscando excusas. Estas actitudes de queja, crítica o excusas nunca te llevarán un punto a favor. Así que trágate el ego y el orgullo para empezar a centrarte en tus propias acciones y mentalízate en lo que Dios te pide a vos y no a otros.

2) No podía:

Hay una gran diferencia entre abandonar algo por no tener valor y el dejar algo o a alguien por el hecho de decir “Basta”, porque ya fue suficiente. Por lo tanto, aprende a ver los límites y hacer respetar tus límites para que puedas mirar a dónde se dirige tu vida y a dónde quieres encauzar tu vida, hay situaciones que son necesarias dejarlas y otras, lucharlas.

3) Baja:

Aprende a dejarte corregir porque si alguien te corrige es porque le importas. Me refiero a esa persona que ve algo mal en mí y me lo dice con caridad y con actitud de respeto. Cambia la mirada y así cambiará tu forma de ver. Porque quien te corrige es porque te quiere. La otra vez un cura me invitó a comer una pizza y tuvo la delicadeza de invitarme a comer para corregirme y decirme cosas que yo estaba haciendo mal. Aprendí que quien te quiere te corrige a solas y hasta te anima a que te sientas bien. Déjate corregir y baja un poco para poder mejor ver. Algo bueno está por venir.

Deja un comentario