Cómo funcionaba la estructura con la que la AFA de “Chiqui” Tapia desvió millones de dólares

Según el medio La Nación, el presidente de la entidad deportiva y su tesorero, Pablo Toviggino, articularon una estructura que se constituyó de empresas fantasma, cuevas de dólares y facturas truchas.

El medio La Nación reveló la estructura completa a través de la cual el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio “Chiqui” Tapia, y su tesorero, Pablo Toviggino, desviaron millones de dólares desde que inició su mandato en 2018.

En base a este trabajo de investigación, se armó el rompecabezas de una red constituida por empresas fantasma, cuevas de cambio de dólares y facturas truchas. Instrumentos con los cuales estos dirigentes malversaron fondos. Lo que se sabía hasta el momento, por medio de noticias aisladas, constituía la punta de un gran iceberg.

Las operaciones que posibilitaron el desvío de fondos millonarios fueron posibles gracias a estas sociedades fantasma, que emitían facturas truchas por “logística” y otros supuestos servicios a la AFA que jamás tuvieron lugar.

En este entramado, aparecen las “empresas intermediarias” como TourProdEnterLLC, que transferían millones a esas sociedades fantasma. El circuito del dinero volvía al país por medio de su aterrizaje en “cuevas”. En esas terminales, intermediarios devenidos en “puntas” se encargaban de entregar los fondos en efectivo en Buenos Aires.

Las dos cabezas a cargo de las operaciones

Según La Nación, los encargados de coordinar las operaciones con el dinero en cuestión eran Pablo Toviggino y el expresidente del Consejo Ejecutivo de la entidad, Juan Pablo Beacon, quienes impartían las ordenes a los responsables de las “cuevas” y empresarios involucrados.

Pablo Toviggino y Juan Pablo Beacon. El dragón de dos cabezas de Tapia al frente del desvío de fondos millonarios.

La operatoria alcanzó su cenit durante los años del cepo cambiario, en el cual existía una brecha importante de valores entre el dólar oficial y el blue.

Las empresas fantasma que participaron de las operaciones tenían todas sede en Miami y en una misma dirección y oficina: 1130 “A” de la avenida Brickwell 848. Algunas de estas firmas son SCH Consulting Group LLC, MS Innovation Tech Corp, MLS Global Trading Corp, Arcofisa International Corp y Samtak LLC.  Todas ellas firmas que compartían otros patrones en común, como la estructura y diseño de las facturas que emitían a la AFA y faltas ortográficas.

Las facturas que emitían estas firmas tuvieron lugar, en algunos casos, en un margen muy estrecho de fechas. Basta citar como ejemplo que algunas de ellas se emitieron en tan solo cuatro días y desde tres de las mencionadas sociedades por un valor de 1,2 millones de dólares.

Un ejército lumpen como intermediario

Al frente de estas sociedades fantasma y cuevas estaban personas que, por lo general, tenían problemas crediticios o un historial financiero nulo, una suerte de lumpenproletariado y lumpenburguesía a cargo del movimiento del dinero.

Detrás de cuatro de las mencionadas firmas fantasma estaba Diego Martín Schrager, un argentino de 48 con domicilio en CABA, quien se presentaba en algunos casos como “empresario” y en otros como “comerciante”. Lo cierto es que afronta problemas crediticios y comerciales al punto se entrar en la clasificación de “incobrable”.

Además de ser la cabeza visible de cuatro empresas fantasma, Schrager también controlaba una cueva disfrazada bajo el nombre de Cooperativa de Vivienda, Consumo y Crédito Libertador General San Martín Limitada, que funcionaba en plena city porteña.

Otro personaje peculiar es Darío Martín Samaniego, presunta cabeza de Samtak LLC, cuyo perfil en internet se contradice con su presentación como “empresario”, accionista y consultor. Samaniego aparece como gerente de la firma Green Bull LLC, con sede en Florida, EE.UU., pero a la vez, en una búsqueda laboral, consignó que era encargado del sector verdulería en una sucursal del supermercado Jumbo.

El esquema en movimiento

Además de las cuevas mencionadas, hubo otras cuatro, siempre en CABA, por donde se movieron fondos de la AFA. Todas ellas en la avenida Corrientes y en contacto directo con Juan Pablo Beacon.

Beacon, por instrucción de Toviggino, se encargaba de la confección, envío y pago de las facturas apócrifas emitidas por las cinco sociedades pantalla de Miami. Esta acción se realizaba en coordinación con Marcelo Fabián Saracco y un socio español llamado Israel Amoedo, quienes eran los dueños de Odeoma SL, una empresa contratada por la AFA para administrar los fondos aportados por patrocinadores internacionales.

La participación de Odeoma SL le daba a los pagos un trasfondo “real”. En ese sentido, esta firma asumió el rol de agente de cobro a las empresas que habían firmado contratos de auspicios y venta de imagen de la Selección Argentina, y se quedaba con una retención del 30% en cada uan de esas operaciones.

Según La Nación, Beacon se encargó de pagar las facturas truchas de las sociedades fantasma dentro de dichos contratos. La fase final de la operatoria se desarrolló en Buenos Aires, en donde previo al cobro de un porcentaje por sus servicios, los cueveros de la city se movían con dinero en efectivo a sus respectivas terminales.

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