Bajo temperaturas extremas, el próximo lunes iniciará el Australian Open.

Mientras los torneos de Adelaida y el Auckland Open empiezan a encarar su recta final, en Oceanía ya se vibra alto en la antesala del Australian Open con los cruces clasificatorios para alcanzar el cuadro principal.
El Grand Slam que abrirá la temporada en el tenis, a pesar de engrosar los números en cuanto a los premios, ha encendido las alarmas por el sol y calor extremo que sufren los jugadores en los torneos de preparación en dicho país.
Una imagen de la jugadora mexicana Renata Zarazúa publicada en las redes sociales, expuso a la organización y volvió abrir el viejo debate sobre las temperaturas extremas y sol agobiante:
“El sol de Australia no es broma” replicó la actual número 84 del ranking, quien utilizó al torneo de Hobart como parte de su puesta a punto para Melbourne.

En la última semana en Tasmania, las temperaturas rondaron cercana a los 26°C, pero el índice ultravioleta fue inconmensurable: los valores variaron entre 8 y 11, considerados “muy altos” y peligrosos.
Aunque en otras regiones del país, como Victoria, el termómetro llegó a marcar hasta 44 °C, un escenario que refleja la situación climática en esta época del año y que representa un desafío extra para los tenistas.





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