EVANGELIO DEL DÍA

EVANGELIO DEL DÍA🌾

Jueves 15 de Enero 2026

Marcos 1, 40-45

Se acercó a Jesús un leproso para pedirle ayuda y, cayendo de rodillas, le dijo: «Si quieres, puedes purificarme». Jesús, conmovido, extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Lo quiero, queda purificado.» En seguida la lepra desapareció y quedó purificado.
Jesús lo despidió, advirtiéndole severamente: «No le digas nada a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega por tu purificación la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio».

Sin embargo, apenas se fue, empezó a proclamarlo a todo el mundo, divulgando lo sucedido, de tal manera que Jesús ya no podía entrar públicamente en ninguna ciudad, sino que debía quedarse afuera, en lugares desiertos. Y acudían a Él de todas partes.

Palabra del Señor
[3:07 a. m., 15/1/2026] Maria concepcion: 🌾 MEDITACION DEL EVANGELIO🌾

Mc 1, 40-45:

💫 Se acercó

1) Leproso:

La lepra existencial es esa lepra en donde uno mismo se aísla de las personas, viviendo en una soledad negativa, porque se está solo y se queja de estar solo, pero a todo aquel que se le acerca, lo lastima o hiere. Por eso mismo es una persona que está herida y supura. Creo que aprendí con el tiempo que, cuando una persona está herida, hiere. Y cuanto más profunda es la herida en su corazón más lastima y más hiere a la gente de su alrededor. Hasta llegué a conocer personas que se ponían de novio para disfrutar que el otro o la otra persona quedara herida en esa relación.

2) Conmovido:

La vida nos lleva a hacernos insensibles y hasta no miramos a los costados, más en estos tiempos en donde el narcisismo ha crecido muchísimo. Pero también es tiempo de saber manejar los sentimientos, porque todo extremo es malo, tanto el actuar según lo que siento, como el dejar siempre los sentimientos de lado. La vida misma implica un caminar junto a otros y con el otro. No podés pasarte la vida siendo una persona insensible, quien solo manda o maneja su vida como un administrador del debe y haber. La vida va mucho más allá de ello. Una vez me enfermé mal, recuerdo que era un tiempo duro y difícil, porque no tenía ni para comprarme los remedios, recién ordenado cura. Estaba en cama todo dolorido. Me pasó algo similar a lo del samaritano. Llamé a dos amigos y me dijeron que no podían ayudarme, pero que rezaban mucho por mí, para que me recupere. Y yo decía adentro mío “Pero esto no me ayuda… yo necesito alguien que me compre unos medicamentos, me dé una mano, yo después le devuelvo”. Pero el verdulero de la zona, quien me fue a regalar unas frutas, me gritaba, “Padre, cómo le va” y yo le dije “Mire don Juan, no puedo ir hasta ahí, me duele todo”. No sé cómo hizo, pero pasó y me ayudó, y hasta me pagó los medicamentos y no me quiso cobrar, gastó de su dinero, una persona que gana tal vez menos que yo. Ahí comprendí que de quien menos lo esperas, ese, te termina ayudando.

3) Divulgar:

También es esencial y necesario saber ser prudente de lo que uno habla y dice. Una señora hace unos días me dijo: “Padre, usted en la realidad, en lo normal, es muy callado”, y le dije: “Eso lo tomo como halago”. Porque cuanto menos hables de ti y de lo que haces, mejor se logra el objetivo de tu vida. Recuerda que el león ruge después de haber casado su presa, no antes. Algo bueno está por venir.

Deja un comentario