LOS CINCO MINUTOS DEL ESPÍRITU SANTO🌾

16 de Enero

Algunos se confunden con la palabra espiritual, y creen que uno es más espiritual si vive alejado de las cosas de este mundo, si come poco, si no disfruta de la vida, si tiene poco trato con los demás.
Pero en la Palabra de Dios, espiritual es otra cosa. Una persona espiritual es alguien que se deja transformar por el Espíritu Santo, y entonces se convierte en un amigo de Dios y hace las cosas con amor. Espiritual es también el que sabe disfrutar de lo que Dios le regala y descubre a Dios en medio de las cosas lindas, tratando de vivirlas como a Dios le agrada. Dice la Biblia que «Dios creó todo para que lo disfrutemos» (1 Timoteo 6,17).
Por ejemplo, cuando celebramos el cumpleaños de un hijo o de un amigo, y nos alegramos de que esté vivo; y con lo poco que tenemos hacemos una linda fiesta para que se sienta feliz por lo menos un rato, eso es lo más espiritual que puede haber.
La persona espiritual sabe compartir y busca la felicidad de los demás. No se aleja de los otros, sino que sabe descubrir a Jesús en ellos. Hay personas que se creen espirituales, pero en realidad están llenas de rencores y de orgullo, o no son capaces de hacer feliz a nadie. Entonces, en realidad, están lejos de Dios, porque nuestro amor al Dios invisible se manifiesta en el trato con los hermanos visibles: «El que no ama al hermano al que ve, no puede amar a Dios, a quien no ve» (1 Juan 4,20). Por eso San Pablo llamaba «carnales» a los que vivían en la envidia y la discordia (1 Corintios 3

PILDORAS DE FE🌾

Dios, tiene algo importante que decir hoy: «Confía en mi Amor, en mis Promesas, en mi Palabra, en los Milagros que puedo hacer en tu vida. ¿Qué haces buscando respuestas en supuestos videntes, brujas, horóscopos, cartas astrales?, ¿No te basto Yo? Estás a una Biblia de distancia de tocar mi corazón, bendecirte y derramar maravillas sobre tu vida. ¡Créelo! Ven, «clama a mí y yo te responderé, y te mostraré cosas grandes e imposibles, que tú no conocías». (Jer. 33,3), ¿Aún lo dudas? Te lo diré de otra manera: «Invócame en los momentos de peligro y yo te rescataré, y tú me glorificarás». (Salmo 50,15)

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