Javier Faroni quedó imputado en la causa por presuntos desvíos millonarios de la AFA y se negó a declarar

El empresario vinculado a la comercialización internacional de la Selección argentina se presentó de manera espontánea ante el juez Luis Armella junto a su esposa, pero optó por no prestar declaración. La investigación apunta a un circuito financiero en el exterior por más de US$300 millones.

La causa que investiga los supuestos desvíos de fondos de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) en el exterior sumó en las últimas horas un nuevo capítulo clave.

El empresario Javier Faroni y su esposa, Érica Gillette, se presentaron este viernes ante el juez federal Luis Armella, quien les informó formalmente la imputación en su contra. Pese a haber sido citados para declarar, ambos optaron por guardar silencio.

La comparecencia se realizó de manera voluntaria, en el marco de una investigación que analiza el manejo de contratos internacionales vinculados a la Selección argentina.

Durante el trámite judicial, ambos fijaron domicilio y designaron abogado defensor, pero rechazaron responder preguntas del magistrado, una estrategia habitual en instancias iniciales de causas complejas.

Faroni, productor teatral y exdiputado bonaerense por el Frente Renovador, está al frente de la empresa que maneja la representación comercial del seleccionado nacional fuera del país.

Según consta en el expediente, se trata de TourProdEnter LLC, una firma registrada en Miami por Gillette y que habría administrado alrededor de US$260 millones correspondientes a contratos de sponsoreo, derechos de transmisión y partidos amistosos disputados en el exterior.

La investigación judicial sostiene que, dentro de ese volumen de fondos, al menos US$42 millones habrían sido desviados hacia un entramado de compañías presuntamente ficticias, radicadas en distintos países.

Las maniobras, siempre según la hipótesis de los investigadores, se habrían instrumentado mediante contratos firmados con aval de la conducción de la AFA, encabezada por Claudio “Chiqui” Tapia y su tesorero, Pablo Toviggino.

Uno de los elementos que volvió a poner el foco mediático sobre la causa fue la aparición de comprobantes bancarios que muestran el pago del alquiler de un yate de lujo utilizado por Tapia en el Principado de Mónaco durante agosto de 2024.

La transferencia, por un monto cercano a los 143 mil dólares, habría salido de una cuenta de TourProdEnter en el Bank of America y tuvo como destino una empresa náutica internacional.

Las fechas, el monto y el tipo de embarcación coinciden con imágenes que circularon en redes sociales en las que se vio al presidente de la asociación a bordo de un yate en la Costa Azul, poco después de los Juegos Olímpicos de París.

Para los investigadores, ese dato podría resultar clave para determinar si se trató de un gasto personal abonado con fondos de la AFA o de una posible dádiva encubierta.

En paralelo, la Justicia analiza un circuito financiero mucho más amplio que, según las estimaciones preliminares, habría movido cerca de US$300 millones en el exterior.

El objetivo central es establecer el destino final de esos recursos y si existieron retornos indebidos a dirigentes del fútbol argentino a cambio de la adjudicación de contratos.

Hace dos semanas, la AFA difundió un extenso comunicado en el que defendió el esquema de comisiones aplicado a la empresa del empresario, argumentando que el cobro de hasta un 30% por la intermediación internacional es habitual en el mercado y permitió mejorar acuerdos que, en el pasado, resultaban desfavorables para la entidad.

Sin embargo, la documentación incorporada recientemente al expediente volvió a encender las alarmas sobre el uso concreto de esos fondos.

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