La inserción consolidada de esta tecnología en la cotidianidad abre la puerta al robo de datos y dinero, un fenómeno que se multiplicó en los últimos tiempos.

La forma de pago con QR y por medio de billeteras virtuales, así como el uso general de esta tecnología para acceder a información, crece de manera exponencial en Argentina. Sin embargo, es un sistema que, si bien es práctico y eficiente, también se encuentra expuesto a vulnerabilidades. En esas flaquezas se abre la ventana de la estafa y el robo de datos.
En base a un informe de Kaspersky, los ataques de phishing (suplantación de identidad) mediante códigos QR crecieron cinco veces en tan solo tres meses. Bajo estas operaciones, el phishing pasa a llamarse qrishing.
Cómo funcionan estas estafas
Esta modalidad de estafa tiene lugar cuando una persona escanea un código QR que aparenta ser legítimo, pero en realidad linkea a plataformas o cuentas controladas por ciberdelincuentes.
En varios casos, se trata de sitios web falsos que imitan bancos, billeteras virtuales, pasarelas de pago legítimas, páginas apócrifas armadas para robar credenciales de identidad o desviar transferencias.

Los autores de este tipo de estafas se aprovechan de la confianza y la inmediatez moldeadas por la practicidad cotidiana que envuelve al consumidor cuando se acostumbra a pagar de esta manera por productos y servicios.
Los estafadores sustituyen los QR legítimos de comercios, restaurantes, espacios públicos o vendedores ambulantes por otros maliciosos. Sobre la base de esta adulteración tecnológica, el consumidor cree pagar una compra, pero el dinero transferido termina en la cuenta de un tercero, el autor de la estafa.
Asimismo, también de identificaron códigos que invitan a instalar aplicaciones específicas para verificar el QR y realizar operaciones de compra y venta que, en realidad, son virus troyanos que permiten espiar el dispositivo, interceptar claves y monitorear transacciones financieras.
Una tecnología insertada en la vida cotidiana
La inserción de la tecnología QR en una multiplicidad de espacios y actividades de la vida cotidiana multiplica las chances para una persona de caer en una estafa de este tipo: ya no solo es algo que sucede en comercios, sino también con falsas multas de tránsito con links para pagarlas con dicha forma de pago o carteles en la vía pública que invitan al acceso a información morbosa como chismes de barrio en donde invitan a los curiosos a acceder al contenido vía QR.

Qué hacer para prevenir estafas de este tipo
Frente a esta modalidad de estafa que no para de reproducirse, la clave, según los especialistas en ciberseguridad, reside en el comportamiento humano.
En relación a estas amenazas, que resultan en el robo de dinero y datos de todo tipo, resulta preciso que los usuarios sean cuidadosos y precavidos en el sentido de verificar el origen de estos códigos, en especial aquellos que se encuentran en la vía pública o los que llegan por correo electrónico. La revisión de las URL antes de ingresar datos y evitar instalar aplicaciones sugeridas por códigos desconocidos también es importante.





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