Tres meses antes del Mundial, la entidad a cargo de Chiqui Tapia rubricó un contrato que se presentó como un servicio logístico, pero que en los hechos funcionó como un préstamo financiero por US$6 millones.

Semanas antes del inicio del Mundial de Qatar 2022, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) cerró un acuerdo que, en los papeles, apuntaba a resolver cuestiones operativas vinculadas a traslados, alojamiento y centros de entrenamiento de la Selección.
Sin embargo, el contenido real de ese contrato estuvo muy lejos de limitarse a la logística deportiva: se trató de un crédito financiero que habilitó la salida de US$6 millones de la Argentina hacia el exterior, en una maniobra que hoy genera fuertes interrogantes.
El convenio fue firmado en septiembre de 2022, cuando faltaban apenas tres meses para el debut del equipo de Lionel Scaloni en Qatar. Claudio “Chiqui” Tapia y el tesorero Pablo Toviggino estamparon sus firmas en representación de la AFA, mientras que del otro lado apareció Alemond Holdings Ltd, una sociedad constituida en Estados Unidos.
Aunque el título del documento hablaba de “prestación de servicios de logística”, varias de sus cláusulas, según publica el periodista Hugo Alconada Mon en La Nación, revelan una estructura típica de contrato de préstamo.

El acuerdo contemplaba el desembolso de fondos por parte de Alemond y establecía condiciones propias del mercado financiero: referencias explícitas a una “prestamista” y una “prestataria”, capitalización de intereses, un pagaré ejecutable a la vista y la asunción de todas las cargas impositivas por parte de la AFA. Nada de eso resulta habitual en un contrato destinado a pagar vuelos chárter u hoteles de cinco estrellas.
El punto más llamativo de la operatoria fue el destino final del dinero. Los US$6 millones no se utilizaron para cubrir gastos logísticos directos, sino que fueron transferidos a TourProdEnter LLC, una empresa radicada en Estados Unidos y vinculada al productor teatral Javier Faroni.
Los giros se realizaron en dos tramos de US$3 millones cada uno, entre diciembre de 2022 y marzo de 2023, incluso antes de que se prestaran los supuestos servicios contemplados en el contrato.
La cronología de los pagos también despierta sospechas. Mientras el acuerdo hablaba de servicios a prestar durante 2023, las transferencias comenzaron en 2022, en plena vigencia del cepo cambiario. En ese contexto, Alemond habría funcionado como un intermediario financiero que permitió canalizar divisas fuera del país, bajo la cobertura formal de un contrato de logística deportiva.
Otro aspecto que genera dudas es la falta de precisiones sobre la relación jurídica entre Alemond y TourProdEnter. El contrato incluyó una cláusula que obligaba a la AFA a pagarle a esta última “por cuenta y orden” de la sociedad estadounidense, sin detallar el vínculo entre ambas empresas ni justificar por qué una firma de logística derivaría la totalidad de los fondos a un tercero.
El análisis del texto contractual deja en evidencia inconsistencias formales y de fondo: numeración desordenada de cláusulas, ausencia de descripciones técnicas de los servicios a prestar y una marcada asimetría en las obligaciones asumidas por las partes.
Mientras la firma norteamericana podía ceder libremente sus derechos, la AFA quedaba atada a condiciones rígidas y desfavorables, más propias de un crédito de alto riesgo que de un acuerdo operativo.
Desde la empresa estadounidense sostienen que se trató, efectivamente, de un préstamo y aseguran contar con documentación respaldatoria. También afirman que el dinero aún no fue devuelto por la AFA. El vínculo contractual recién se dio por terminado en 2024, cuando la conducción del fútbol argentino resolvió rescindir el acuerdo mediante una decisión administrativa interna.
En medio de los festejos deportivos por la obtención de la Copa del Mundo, esta trama financiera pasó inadvertida para la opinión pública. Hoy, a más de tres años del título en Qatar, el contrato vuelve al centro de la escena y abre interrogantes sobre el manejo de los fondos de la asociación, la salida de divisas en un contexto de restricciones cambiarias y el rol que jugaron las empresas privadas involucradas en una operatoria que excedió largamente lo futbolístico.





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