Irán elevó el tono frente a Estados Unidos y advirtió que un ataque a Alí Jamenei desataría un conflicto a gran escala

El presidente iraní Masud Pezeshkian lanzó una dura advertencia tras los dichos de Donald Trump sobre un cambio de liderazgo en Teherán, en medio de protestas internas, cortes de internet y miles de muertos.

El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, volvió a endurecer el tono frente a Estados Unidos y lanzó una advertencia directa que encendió las alarmas en la comunidad internacional. A través de un mensaje publicado en la red social X, el mandatario sostuvo que cualquier ataque contra el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, será interpretado como una declaración de guerra total contra la República Islámica.

“Un ataque contra el gran líder de nuestro país equivale a una guerra total contra la nación iraní”, escribió el premier iraní, en una señal clara de respaldo al máximo referente político y religioso del régimen. El mensaje se conoció pocas horas después de declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien volvió a poner en cuestión la continuidad del liderazgo del régimen y reclamó un cambio en la conducción del país.

Desde el gobierno iraní interpretan los dichos del jefe de Estado norteamericano como una provocación directa y una amenaza a la estabilidad del régimen instaurado tras la revolución islámica de 1979.

La advertencia oficial llega además en medio de una compleja situación interna. Irán atraviesa desde fines de diciembre una ola de protestas sociales que, según organizaciones de derechos humanos, derivaron en una de las represiones más sangrientas de los últimos años.

Las manifestaciones comenzaron por reclamos económicos vinculados al aumento del costo de vida, pero rápidamente se transformaron en un desafío abierto al sistema teocrático.

De acuerdo con la ONG Iran Human Rights (IHR), con sede en Noruega, al menos 3.400 personas murieron durante la represión de las protestas, aunque advirtió que la cifra real podría ser considerablemente mayor. Otras estimaciones elevan el número de víctimas a más de 5.000 e incluso hasta 20.000, aunque la falta de información oficial y las restricciones a la prensa dificultan cualquier verificación independiente.

En ese marco, el régimen iraní dispuso a comienzos de enero un bloqueo casi total de internet, con el objetivo de frenar la coordinación de las protestas y limitar la difusión de imágenes y testimonios.

Recién en los últimos días comenzó una restauración parcial del servicio. Según la organización Netblocks, se detectó un aumento del tráfico hacia plataformas como Google, aunque bajo un esquema de fuerte filtrado y censura.

Las autoridades también anunciaron la reapertura progresiva de escuelas y universidades, que permanecían cerradas desde hacía una semana, y aseguraron haber recuperado el control de la situación. Sin embargo, organismos internacionales mantienen la preocupación por la represión, las detenciones masivas y las denuncias de ejecuciones extrajudiciales.

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