La primera quincena de enero dejó buenos niveles en destinos tradicionales, pero confirmó un cambio en el comportamiento del turista: menos noches, decisiones sobre la marcha y gastos más medidos.

El arranque de la temporada de verano 2026 dejó un escenario mixto para el sector turístico argentino. Si bien los principales destinos lograron niveles de ocupación relevantes durante la primera quincena de enero, los datos muestran un turista más cauteloso, que define su viaje a último momento, reduce la duración de las estadías y ajusta el gasto diario.
Los relevamientos de la Cámara Argentina de Turismo (CAT) y de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) coinciden en un punto central: la actividad se sostuvo gracias a los picos de demanda de los fines de semana, la agenda de eventos y las escapadas cortas, más que por estadías prolongadas o reservas anticipadas.
Desde la entidad turística señalaron que el movimiento registrado en los primeros 15 días del año confirma una preferencia por destinos nacionales, en un contexto económico que obliga a priorizar gastos y elegir con mayor precisión. La circulación vehicular fue intensa en los corredores hacia la Costa Atlántica, Córdoba, el Litoral y la Patagonia, especialmente entre viernes y domingos.

En la provincia de Buenos Aires, los niveles de ocupación variaron según la localidad. Los centros turísticos más consolidados mostraron mejores resultados, con picos elevados durante los fines de semana, mientras que el promedio semanal se mantuvo por debajo de temporadas anteriores. Mar del Plata logró sostener el movimiento con espectáculos y propuestas culturales, aunque con números moderados en la comparación interanual.
La Costa Atlántica evidenció una temporada activa, pero fragmentada. Localidades del Partido de la Costa y del sur bonaerense tuvieron buenos registros en momentos puntuales, aunque con menor volumen general de turistas y una caída en el gasto promedio.
Córdoba se ubicó entre las provincias con mejor desempeño. Valles y localidades serranas registraron altos niveles de ocupación, impulsados por festivales, eventos gastronómicos y espectáculos musicales. En varios destinos, los ingresos vinculados al turismo mostraron una mejora respecto del año anterior, aun con estadías más cortas.
En el Litoral, Entre Ríos se apoyó fuertemente en fiestas populares y carnavales anticipados para sostener la demanda. Ciudades como Gualeguaychú, Colón y Victoria alcanzaron picos elevados, especialmente durante jornadas festivas. Misiones, por su parte, mantuvo un buen flujo de visitantes en Iguazú, con fuerte presencia de turismo nacional y regional.

Uno de los datos que más se repite en los informes del sector es el cambio en los hábitos de consumo. La mayoría de los turistas optó por estadías de entre tres y cuatro noches en destinos tradicionales, mientras que las escapadas de una o dos noches ganaron peso en ciudades cercanas a los grandes centros urbanos.
El gasto diario mostró una fuerte dispersión según el destino y el tipo de viaje. Mientras algunas provincias mantuvieron niveles moderados, los destinos patagónicos se ubicaron entre los más caros del país, con valores elevados asociados a excursiones, navegación y actividades de naturaleza.
CAME advirtió además una baja interanual en el consumo turístico en la provincia de Buenos Aires y en la Costa Atlántica, reflejo de un visitante más prudente, que prioriza alojamiento y transporte, y reduce gastos en gastronomía y compras.
Expectativas para la segunda parte del verano
Pese a las señales de cautela, el sector mantiene expectativas moderadamente positivas para la segunda quincena de enero y febrero. El clima, los festivales, los carnavales y los fines de semana largos aparecen como factores clave para sostener el movimiento y mejorar los niveles de ocupación.





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