Uno de los accidentes se produjo en la provincia de Barcelona y el segundo en Girona. Según confirmaron las autoridades, falleció el maquinista del primero.

Un tren de la línea R4 descarriló entre los municipios de Gélida y Martorell, en la provincia de Barcelona, tras la caída de un muro sobre las vías en medio de la borrasca Harry.
El Sistema d’Emergències Mèdiques (SEM) informó que el accidente dejó un saldo de quince heridos. Hasta el momento, el conductor es la única víctima fatal confirmada por las autoridades.
Ante la emergencia, Protecció Civil activó el plan Ferrocat, destinado a las “actuaciones en emergencias en el transporte de viajeros”, mientras que el servicio 112 recibió 28 llamadas relacionadas con el siniestro hasta las 22 horas.
El operativo de asistencia en la zona siniestrada movilizó a once ambulancias del SEM y quince dotaciones de los bomberos de la Generalitat de Cataluña para atender a los afectados.
Este incidente se produjo en un contexto climático crítico, con el “nivel rojo de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) activado en la zona de Girona”. Las autoridades locales mantienen la vigilancia sobre la infraestructura ferroviaria ante el riesgo de nuevos desprendimientos causados por el temporal que afecta a la región.
Una segunda incidencia paralizó la circulación de Rodalies en la provincia de Girona, específicamente entre las estaciones de Maçanet Massanes y Tordera.
En este caso, un tren de la línea R1 descarriló al impactar con piedras en las vías entre Blanes y Maçanet, lo que provocó que la formación perdiera un eje. Ambos sucesos afectaron severamente el transporte de pasajeros en Cataluña, obligando a interrumpir el servicio en los tramos afectados para garantizar la seguridad de los usuarios.





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