Diego Santilli se sumó de urgencia a una reunión con gobernadores dialoguistas en la Casa de Salta. Gustavo Sáenz pidió diálogo, acompañó los cambios, pero marcó un límite claro: defender los fondos provinciales.

La reforma laboral atraviesa horas decisivas. Ante la negativa del ministro de Economía Luis Caputo a retirar el capítulo de Ganancias -que implicaría una quita estimada de 1,5 billones de pesos para las provincias-, Diego Santilli se sumó de urgencia a una reunión con gobernadores dialoguistas para intentar contenerlos y salvar la ley.
El encuentro se realizó este jueves por la mañana en la Casa de Salta, con el anfitrión Gustavo Sáenz, junto a Osvaldo Jaldo y Raúl Jalil.
Acompañar, pero con límites
Tras la reunión, Sáenz habló con la prensa y destacó la predisposición al diálogo del Gobierno nacional y la voluntad de acompañar la modernización laboral, aunque dejó en claro que no será a costa de las provincias.
El gobernador explicó que Salta viene acompañando el proceso, pero con propuestas de modificaciones para evitar impactos negativos.
«El espíritu es modernizar una ley vieja y adecuarla a los tiempos, sin afectar a las provincias ni a los gremios«, señaló.
El punto rojo: Ganancias y la caída de la recaudación
El mayor foco de conflicto es fiscal. Sáenz advirtió que la recaudación provincial ya viene golpeada por la caída del consumo y del IVA, y que el esquema propuesto profundizaría ese escenario.
En el caso de Salta, el impacto rondaría los 80 mil millones de pesos el año próximo. «Estamos buscando alternativas y compensaciones para no seguir resignando fondos que son de la provincia», subrayó, en un contexto donde la coparticipación también muestra retrocesos.
«No podemos seguir resignando fondos»
El mandatario fue enfático al pedir posturas flexibles para destrabar el debate. Recordó que los legisladores «no están para votar a libro cerrado» y advirtió que la intransigencia puede trabar una ley necesaria. «No podemos seguir resignando fondos«, insistió.
Gobernabilidad y consenso
Sáenz cerró con un mensaje político: las provincias vienen garantizando la gobernabilidad, pero sin resignar intereses propios. Valoró que el Presidente haya hablado de diálogo y consenso, y sostuvo que ese camino es el que debe primar para que la reforma avance.





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