El crudo relato de Augusto Batalla: “Tomaba dos vasos de vino para dormir”

El arquero surgido de River y ex capitán de San Lorenzo relató cómo logró salir de un pozo depresivo con ayuda profesional.

Augusto Batalla rompió el silencio sobre un tema que sigue siendo Tabú en el deporte: la depresión. Durante mucho tiempo el guardameta guardó silencio sobre un proceso interno que marcó su vida. Hoy, desde su presente en el Rayo Vallecano, el arquero surgido de las inferiores de River se animó a contar su historia en una entrevista con “El Chiringuito”, donde se refirió abiertamente a su problemática con todo lo que eso le conlleva.

El ex capitán de San Lorenzo explicó que las metas no alcanzadas y la presión temprana fueron factores determinantes en su caída emocional. A pesar de que logró debutar y ser campeón con el Millonario, Batalla sintió que no cumplió sus propios objetivos: “Cuando era chico me vino a buscar el Real Madrid, pero elegí quedarme. No logré sostenerme y por eso digo que fracasé: porque eran mis objetivos y no los cumplí” comenzó relatando el “1” de Rayo Vallecano.

Las emociones mal gestionadas, sumadas a errores dentro de la cancha, terminaron afectando la vida personal de Augusto: “Al ser joven, no entendía lo que era estar en ese arco. Reaccionaba mal en el campo y también fuera de él”, admitió Batalla. Esa inestabilidad, tanto desde lo mental, como de lo deportivo, lo obligó a reconstruirse desde otro lugar, lejos del foco de los grandes clubes. Otro factor fue la presión mediática y la exigencia constante, según el propio arquero, el sistema no da margen al error: “Estos clubes no te esperan. Solo importa el rendimiento. Yo lo sufría porque era lo que más deseaba, pero también me lo hacían sufrir públicamente”.

La contención siempre estuvo presente en su entorno más íntimo, aunque el aislamiento emocional por propia voluntad no hizo más que empeorar la situación: “Me encerré, no quería ver a nadie. Formás un caparazón pensando que te protege, pero es todo lo contrario. Ahí entendés lo importante que es pedir ayuda”, reflexionó.

https://platform.twitter.com/embed/Tweet.html?dnt=false&embedId=twitter-widget-0&features=eyJ0ZndfdGltZWxpbmVfbGlzdCI6eyJidWNrZXQiOltdLCJ2ZXJzaW9uIjpudWxsfSwidGZ3X2ZvbGxvd2VyX2NvdW50X3N1bnNldCI6eyJidWNrZXQiOnRydWUsInZlcnNpb24iOm51bGx9LCJ0ZndfdHdlZXRfZWRpdF9iYWNrZW5kIjp7ImJ1Y2tldCI6Im9uIiwidmVyc2lvbiI6bnVsbH0sInRmd19yZWZzcmNfc2Vzc2lvbiI6eyJidWNrZXQiOiJvbiIsInZlcnNpb24iOm51bGx9LCJ0ZndfZm9zbnJfc29mdF9pbnRlcnZlbnRpb25zX2VuYWJsZWQiOnsiYnVja2V0Ijoib24iLCJ2ZXJzaW9uIjpudWxsfSwidGZ3X21peGVkX21lZGlhXzE1ODk3Ijp7ImJ1Y2tldCI6InRyZWF0bWVudCIsInZlcnNpb24iOm51bGx9LCJ0ZndfZXhwZXJpbWVudHNfY29va2llX2V4cGlyYXRpb24iOnsiYnVja2V0IjoxMjA5NjAwLCJ2ZXJzaW9uIjpudWxsfSwidGZ3X3Nob3dfYmlyZHdhdGNoX3Bpdm90c19lbmFibGVkIjp7ImJ1Y2tldCI6Im9uIiwidmVyc2lvbiI6bnVsbH0sInRmd19kdXBsaWNhdGVfc2NyaWJlc190b19zZXR0aW5ncyI6eyJidWNrZXQiOiJvbiIsInZlcnNpb24iOm51bGx9LCJ0ZndfdXNlX3Byb2ZpbGVfaW1hZ2Vfc2hhcGVfZW5hYmxlZCI6eyJidWNrZXQiOiJvbiIsInZlcnNpb24iOm51bGx9LCJ0ZndfdmlkZW9faGxzX2R5bmFtaWNfbWFuaWZlc3RzXzE1MDgyIjp7ImJ1Y2tldCI6InRydWVfYml0cmF0ZSIsInZlcnNpb24iOm51bGx9LCJ0ZndfbGVnYWN5X3RpbWVsaW5lX3N1bnNldCI6eyJidWNrZXQiOnRydWUsInZlcnNpb24iOm51bGx9LCJ0ZndfdHdlZXRfZWRpdF9mcm9udGVuZCI6eyJidWNrZXQiOiJvbiIsInZlcnNpb24iOm51bGx9fQ%3D%3D&frame=false&hideCard=false&hideThread=false&id=2017052923935518872&lang=es&maxWidth=560px&origin=https%3A%2F%2Fwww.nexofin.com%2Fnotas%2F1257353-augusto-batalla-la-depresion-y-un-crudo-relato-sobre-superacion-tomaba-dos-vasos-de-vino-para-dormir-n-%2F&sessionId=2ffeb3e07f1b6bb93dfb2958c64841e97e02e222&theme=light&widgetsVersion=2615f7e52b7e0%3A1702314776716&width=550px

El momento de quiebre llegó cuando jugaba en Chile, lejos de su familia y tras haber sido titular en River: “Me encontré solo, en un club chiquito, y me pregunté: ‘¿Qué pasó desde la cima hasta acá?’. Ahí decidí que necesitaba ayuda profesional”. A partir de ahí comenzó un trabajo intenso con un psicólogo, un preparador físico y personas de confianza que lo acompañaron.

La depresión en el guardameta se manifestó no solo emocionalmente, como uno quizás está acostumbrado a ver, si no también en hábitos dañinos:Tenía veinte años y necesitaba dos vasos de vino para dormir. Después dormía mal, descansaba mal, y así arrancaba mal el día. Se convierte en una rueda difícil de frenar”, relató Batalla, quien dejó en claro que salir adelante no es fácil, pero es posible con ayuda y coraje. “Ir al psicólogo no es de débiles. Hay que tener muchos cojones para meterse con lo que duele. Y ahí es donde encontrás tu verdad”, afirmó.

Hoy, siente que pudo rearmarse tanto en lo profesional como en lo personal: “Estoy feliz de haber transitado ese camino”, concluyó Augusto Batalla.

Deja un comentario