La compañía, un ícono de la lechería santafesina, dejó de procesar leche y podrían perderse 700 puestos de trabajo. Los dueños niegan vaciamiento
El momento crítico que atraviesa Lácteos Verónica, uno de los emblemas de la lechería santafesina, no deja de profundizarse y el contexto es de incertidumbre total para los 700 empleados de la compañía. Esta semana, se confirmó que la planta que la firma posee en la localidad de Clason dejó de operar por completo a raíz de la falta de insumos, pero también proliferaron las denuncias acerca de un presunto desviamiento de materia primera que estaría realizando la familia Espiñeira, los actuales dueños de Lácteos Verónica.
Los operarios de la lechera también señalan un eventual «vaciamiento» de las instalaciones, además de exponer que, por la deuda salarial acumulada, realizan «changas» y otras labores ocasionales como forma de sortear el mal momento económico.
«La planta de Clason está parada por completo desde el 10 de enero, y nos dejaron sin transporte», declaró en las últimas horas Marcelo Muzzio, delegado de los trabajadores.
Denuncias de presunto desvío de materia prima
«Es increíble, pero la empresa tiene tambos propios y, en lugar de traer la leche aquí para producir, la están entregando en otras empresas lácteas. Nos dejaron sin materia prima y sin transporte de forma intencional», añadió.
El escenario conflictivo que atraviesa Lácteos Verónica dio pie a la intervención del Ministerio de Desarrollo Productivo de Santa Fe, que recientemente convocó a los empleados de la firma para conocer de primera mano lo que ocurre dentro de la lechera.
«Hay compradores interesados en Verónica y pedimos que la vendan, porque hay gente dispuesta a ponerla en marcha de nuevo», dijo Muzzio.
Según los empleados de Lácteos Verónica, los propietarios de la compañía habrían rechazado sendas ofertas de compra de empresarios interesados en reactivar las tres plantas de la firma.





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