Coteminas despidió a 57 trabajadores en Santiago del Estero y Neba desvinculó a 34 empleados en Catamarca, en una dinámica que empieza a repetirse en distintas provincias y sectores productivos, bajo un esquema de mayor apertura comercial y presión sobre la fabricación nacional.
Durante la última semana, dos compañías industriales con presencia en el norte argentino avanzaron con despidos de personal, en un contexto marcado por menor actividad, apertura de importaciones y costos productivos que no logran trasladarse a precios. Se trata de Coteminas Argentina, en Santiago del Estero, y Neba, en Catamarca, firmas de rubros diferentes pero atravesadas por un escenario económico similar.
En La Banda, Santiago del Estero, la empresa Coteminas Argentina S.A., filial de la textil brasileña Coteminas, despidió a 57 trabajadores de su planta dedicada a la producción de sábanas y toallas. La medida se suma a 56 desvinculaciones realizadas a fines de noviembre de 2025, lo que lleva a 113 los puestos de trabajo perdidos en poco más de dos meses. Actualmente, la planta opera con una dotación cercana a 400 empleados, lejos de los 1.200 trabajadores que llegó a tener en su etapa de mayor actividad.
La decisión fue comunicada internamente y luego respaldada por un comunicado oficial, en el que la empresa vinculó los despidos con la caída del poder adquisitivo, el incremento de las importaciones textiles, la reducción de aranceles a productos importados y el aumento de los costos energéticos, financieros e impositivos. Según explicó la firma, ese conjunto de factores derivó en una disminución sostenida de las ventas, lo que obligó a readecuar la escala productiva.
El ajuste en Coteminas se inscribe en un escenario más amplio de contracción de la industria textil. De acuerdo con datos de la Fundación Pro Tejer, la producción del sector cayó un 36,7% interanual en noviembre de 2025, mientras que la utilización de la capacidad instalada descendió al 29,2%, el nivel más bajo dentro del entramado manufacturero.
En paralelo, las importaciones de prendas de vestir crecieron un 164% en toneladas durante el último año, y el ingreso total de productos textiles del exterior aumentó 71% interanual en cantidades, presionando sobre los precios locales y reduciendo el margen de la producción nacional. En este contexto, varias empresas optaron por reducir turnos, achicar personal o directamente cerrar plantas, como ocurrió recientemente con la firma Emilio Alal, que cesó sus operaciones en Corrientes y Chaco y despidió a 260 trabajadores.

Electrodomésticos: más ventas, menos fabricación local
También en la última semana se registraron despidos en Catamarca, donde la empresa Neba, fabricante de heladeras, freezers y hornos eléctricos, desvinculó a 34 empleados de su planta ubicada en el Parque Industrial El Pantanillo, en San Fernando del Valle de Catamarca. La firma contaba con 90 trabajadores, por lo que el recorte implicó la salida de más de un tercio del plantel.
Según informó la empresa, la decisión responde a la caída del consumo interno, la suba de costos locales y la mayor competencia de productos importados, un combo que afectó la rentabilidad de la fabricación nacional. El proceso derivó en protestas y asambleas por parte de los trabajadores, que denunciaron falta de aviso previo y cuestionaron la modalidad de pago de las indemnizaciones.
Tras la intervención de la Dirección de Inspección Laboral, se alcanzó un acuerdo para el pago del 80% de las indemnizaciones en cuotas, lo que permitió desactivar el conflicto. Sin embargo, desde el sector sindical advirtieron que la empresa dejó de fabricar heladeras y avanzará con importaciones, manteniendo solo parte de la producción local.
El caso de Neba se da en un contexto particular: el mercado de electrodomésticos creció 23% interanual en 2025, impulsado por una mayor oferta importada y una baja significativa de precios en dólares, que llegó al 39,5% en heladeras y 45% en lavarropas, según datos privados. Esa dinámica favoreció las ventas, pero redujo los márgenes de la industria local, que enfrenta costos en pesos con precios finales contenidos.
Más allá de los casos puntuales, los despidos reflejan un cambio en las reglas de juego para la industria argentina. La apertura comercial impulsada por el Gobierno modificó el esquema de competencia en el mercado interno y desplazó parte de la recuperación del consumo hacia los productos importados, limitando el impacto de esa mejora sobre la producción local y el empleo. Un patrón que se reproduce en distintas jurisdicciones del país, con despidos y ajustes de plantel como respuesta recurrente de las empresas
F: Ambito





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