El presidente estadounidense calificó como muy positivo el intercambio telefónico con su par chino y aseguró que ambos gobiernos comparten el interés de sostener una relación estable. Comercio, seguridad y conflictos internacionales dominaron la agenda.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que el vínculo entre su país y China atraviesa un momento “extremadamente bueno” tras mantener una extensa conversación telefónica con el mandatario chino, Xi Jinping.
El contacto, que se produjo en medio de un escenario internacional atravesado por tensiones comerciales y conflictos armados, fue presentado por ambos gobiernos como una señal de distensión y de voluntad de diálogo entre las dos principales economías del mundo.
El mandatario norteamericano utilizó su red social Truth Social para dar detalles del intercambio y remarcar la sintonía personal con su par chino. Según expresó, la conversación fue “larga y exhaustiva” y permitió repasar una amplia agenda de temas estratégicos que impactan tanto en la relación bilateral como en el tablero global.
Desde la Casa Blanca interpretaron el llamado como un paso relevante para sostener canales abiertos en un contexto de alta sensibilidad geopolítica.
Entre los ejes centrales del diálogo figuraron el comercio internacional y el flujo de intercambios entre ambos países. Trump destacó el interés de la potencia asiática en incrementar la compra de productos estadounidenses, especialmente agrícolas, y mencionó compromisos vinculados a la soja, el petróleo y el gas. También se abordaron cuestiones industriales, como la provisión de motores de avión, en un intento por mostrar avances concretos en áreas económicas clave.
Otro de los puntos destacados fue la situación en torno a Taiwán, un tema históricamente delicado en la relación entre Washington y Pekín. De acuerdo con la información difundida por medios estatales chinos, Xi Jinping subrayó la necesidad de manejar las diferencias con “respeto mutuo” y advirtió sobre la importancia de actuar con cautela en lo referido a la venta de armamento a la isla, una de las principales fuentes de fricción diplomática.
La agenda del llamado también incluyó los principales conflictos internacionales en curso. Trump señaló que ambos mandatarios intercambiaron opiniones sobre la guerra entre Rusia y Ucrania y sobre la situación en Medio Oriente, con especial foco en Irán.
En ese marco, el presidente estadounidense remarcó la necesidad de cooperación entre las grandes potencias para evitar una escalada de tensiones y preservar la estabilidad global.

Desde Beijing, la lectura oficial fue en la misma línea. Según la cadena estatal CCTV, Xi Jinping planteó que las diferencias entre China y Estados Unidos pueden resolverse mediante el diálogo y la construcción progresiva de confianza. En ese sentido, llamó a que 2026 sea un año marcado por la coexistencia pacífica y la cooperación beneficiosa para ambas naciones, un mensaje que apunta a reducir la confrontación y reforzar los lazos institucionales.
Uno de los anuncios que más llamó la atención fue la mención de una posible visita de Trump a China en abril. Aunque no hubo confirmaciones oficiales sobre fechas o agenda, la sola referencia fue interpretada como un gesto político relevante, en momentos en que la diplomacia personal vuelve a ocupar un lugar central en la estrategia internacional del mandatario estadounidense.
El contacto telefónico se produjo en un contexto de recomposición de vínculos tras años de vaivenes, sanciones cruzadas y disputas comerciales. Si bien persisten diferencias estructurales entre ambas potencias, el tono del intercambio fue presentado como constructivo y orientado a evitar nuevas escaladas.





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