El abogado describió el daño que tenía la modelo en su cuerpo tras las intervenciones estéticas y volvió a cuestionar la demora judicial en el caso Lotocki, a quien responsabilizó por el sufrimiento que atravesó la actriz hasta su muerte.

Fernando Burlando volvió a poner en primer plano el caso de Silvina Luna con declaraciones que generaron un fuerte impacto. Luego de que la Justicia ordenara un nuevo peritaje sobre Aníbal Lotocki, el abogado brindó un crudo testimonio televisivo en el que relató detalles de la autopsia de la modelo y el padecimiento físico que arrastró durante años, antes de su fallecimiento.
En una entrevista televisiva, Burlando aseguró que fue testigo directo del procedimiento forense y describió el material que se encontró en el cuerpo de la actriz como “adoquines”, en alusión a su dureza y volumen.
Según explicó, esas sustancias estaban distribuidas en distintas zonas y generaban un dolor constante e imposible de tolerar. “Había piezas que presionaban directamente sobre el nervio ciático. No se puede convivir con algo así”, afirmó.
El abogado recordó además conversaciones privadas que mantuvo con Silvina poco tiempo antes de su última internación. En ese contexto, relató que la modelo había tenido que mudarse porque no podía subir las escaleras de su propio departamento debido al dolor permanente que sufría. “No podía caminar con normalidad, no podía vivir una vida cotidiana”, señaló.
El letrado también detalló que, al tocarle las piernas, pudo sentir la dureza extrema bajo la piel. “No eran nódulos comunes. Eran piedras, cemento. Desde los glúteos hasta las piernas, el cuerpo estaba invadido por ese material”, describió. Según su testimonio, el producto se desplazó con el tiempo, afectando distintas partes del cuerpo y agravando el cuadro clínico.
En ese marco, apuntó directamente contra Lotocki y la forma en que se realizaban las intervenciones. “No era un producto aprobado ni preparado en condiciones médicas. Era una mezcla casera, hecha en lugares no habilitados”, denunció. Incluso aseguró que, tras una de las prácticas, Silvina salió del consultorio en un estado alarmante y sin la contención médica adecuada.
Las declaraciones también incluyeron una crítica directa al sistema judicial. Burlando sostuvo que, si bien la Justicia finalmente avanzó, lo hizo con una lentitud que tuvo consecuencias irreversibles. “No fue un error, fue una demora imperdonable. El daño ya estaba hecho”, remarcó.
Otro punto central de su testimonio fue el prejuicio social que, según él, rodeó el caso. El abogado lamentó que durante años se relativizara el sufrimiento de Silvina por haberse sometido a una intervención estética. “Escuché decir que ‘se lo buscó’. Eso también la lastimó. Peleó contra el dolor físico y contra una mirada injusta”, expresó.





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