La estabilidad cambiaria y las tasas positivas impulsan inversiones en moneda local. Analistas recomiendan posicionarse en instrumentos en pesos.

El mercado cambiario arrancó 2026 con una dinámica distinta a la de años anteriores. En lo que va del año, el dólar minorista mostró una baja cercana a los $30 y se ubicó en torno a los $1450, un movimiento que consolidó un escenario de relativa calma financiera y modificó las estrategias de inversión.
La baja se dio incluso en un contexto en el que el Banco Central se mantuvo activo en el mercado y compró divisas para fortalecer reservas. Según estimaciones privadas, la autoridad monetaria ya acumuló más de US$1400 millones en lo que va del año.
Este escenario consolidó un fenómeno conocido en la jerga financiera: el regreso del “carry trade”, es decir, vender dólares para posicionarse en instrumentos en pesos con tasas superiores a la evolución del tipo de cambio y luego volver a la moneda extranjera con ganancia.
Reportes de mercado sostienen que el esquema todavía luce atractivo. En su informe semanal, la consultora IEB señaló que un dólar estable favorece permanecer en moneda local buscando rendimiento por tasa. Para los analistas, mientras no haya sobresaltos externos, la estrategia sigue vigente.

En la misma línea, la firma Outlier consideró que la ventana de oportunidades continúa abierta aun con posibles episodios de volatilidad política o legislativa. Según sus economistas, el Gobierno intentará evitar movimientos bruscos del tipo de cambio para sostener el proceso de desinflación.
Entre los factores que ayudan a mantener la calma cambiaria mencionan la liquidación de deuda corporativa en dólares, el ingreso de divisas del sector energético y la expectativa por la cosecha agrícola. También influye la propia dinámica financiera: inversores que venden dólares para colocarse en pesos aumentan la oferta en el mercado.
Tasas positivas y equilibrio monetario
El equipo económico busca compatibilizar varios objetivos al mismo tiempo. Por un lado, el Banco Central necesita comprar dólares para reforzar reservas. Pero esas compras implican emitir pesos. Para que ese dinero no presione sobre los precios o el dólar, se requiere que el público quiera mantener moneda local.
Un informe del Ieral, elaborado por el economista Maximiliano Gutiérrez, advierte que la sostenibilidad del esquema depende de evitar expectativas de devaluación. Si los ahorristas anticiparan una depreciación brusca, podría darse una dolarización de carteras que complique el plan oficial.
Por ese motivo, el Gobierno sostiene tasas reales positivas: busca que invertir en pesos resulte más rentable que refugiarse en el dólar. En los últimos años, esa estrategia dio resultados. Los plazos fijos, por ejemplo, llegaron a ofrecer rendimientos medidos en dólares durante 2024 y 2025.
Los instrumentos preferidos
Los especialistas recomiendan principalmente bonos ajustados por inflación (CER) y títulos con cobertura dual. Entre los mencionados en informes financieros aparecen bonos cortos y de tramo medio de la curva, que permiten cubrirse frente a la evolución de los precios o de la tasa.
El foco del mercado ahora está puesto en dos variables: la capacidad del Banco Central para seguir acumulando reservas y la estabilidad del tipo de cambio en los próximos meses. Si el dólar permanece controlado, el atractivo por activos en pesos podría sostenerse.
Por el contrario, un movimiento abrupto en la cotización borraría rápidamente las ganancias obtenidas. Por eso, los analistas insisten en que se trata de una estrategia apta para inversores con mayor tolerancia al riesgo.
Mientras tanto, el comportamiento del dólar dejó una señal relevante para la economía: por primera vez en mucho tiempo, el peso vuelve a competir como alternativa financiera frente a la moneda estadounidense.





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