El Gobierno envió al Congreso el proyecto para bajar la edad de imputabilidad

La reforma del Régimen Penal Juvenil prevé un régimen diferenciado para adolescentes y asigna partidas específicas en el Presupuesto 2026. La oposición busca llevar el piso a 14 años.

El Gobierno envió al Congreso el proyecto de ley de reforma del Régimen Penal Juvenil, con el eje puesto en la baja de la edad de imputabilidad a 13 años, y con la intención de acelerar su tratamiento parlamentario para que sea debatido en comisiones y, de ser posible, votado en el recinto de la Cámara de Diputados esta semana.

La iniciativa es idéntica a la que el Poder Ejecutivo había girado el año pasado y vuelve a colocar en el centro de la discusión uno de los temas más sensibles de la agenda penal: la responsabilidad de los adolescentes frente a delitos graves. El texto propone reducir de 16 a 13 años la edad mínima para que una persona pueda ser imputada penalmente, aunque en el oficialismo admiten que ese punto difícilmente prospere sin modificaciones.

En los bloques de la oposición dialoguista ya dejaron en claro que el consenso político hoy se ubica un escalón más arriba. Referentes del PRO y de la UCR anticiparon que el acuerdo posible es fijar el umbral en los 14 años, tal como se había consensuado en el dictamen trabajado durante el año pasado. En ese escenario, se espera que el proyecto sea modificado cuando se firme el despacho de comisión, previsto para el próximo miércoles.

Otro de los aspectos que generaba resistencia y que comenzó a despejarse en las últimas horas es el financiamiento. Durante una reunión entre los presidentes de bloque y el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, el oficialismo aclaró que, a diferencia del texto original, esta vez sí habrá partidas presupuestarias específicas para implementar el nuevo régimen.

Esa definición quedó plasmada en el artículo 51 del proyecto, bajo el título “Asignación Presupuestaria”. Allí se establece un monto total de $23.739.155.303,08 para el año 2026, con un detalle de los fondos que corresponderán al Ministerio de Justicia y a la Defensoría General de la Nación. La ausencia de recursos había sido uno de los principales argumentos de la oposición para frenar el avance de la iniciativa en 2025.

Según el cronograma difundido por la presidencia de la Cámara baja, la intención de La Libertad Avanza es dictaminar el miércoles en un plenario conjunto de las comisiones de Justicia, Familia y Niñez y Presupuesto, para llevar el proyecto al recinto el jueves 12 de febrero.

Baja de imputabilidad: las claves del proyecto de reforma penal

Bullrich recibió días atrás a la familia de Jeremías Monzón y volvió a pedir la baja de la edad de imputabilidad. (Foto: Cámara de Diputados)
Bullrich recibió días atrás a la familia de Jeremías Monzón y volvió a pedir la baja de la edad de imputabilidad. (Foto: Cámara de Diputados)

En cuanto al contenido de fondo, el proyecto mantiene la propuesta de habilitar la imputabilidad desde los 13 años para delitos considerados graves, como homicidios, robos con violencia, abusos sexuales y secuestros. Al mismo tiempo, define un régimen penal juvenil diferenciado del sistema de adultos, con límites específicos a las penas. En su versión original, el texto contempla condenas de hasta 20 años de prisión, aunque excluye expresamente la prisión perpetua, incluso en casos de concurso de delitos.

Desde el Gobierno sostienen que la reforma busca dar una respuesta a hechos de inseguridad protagonizados por adolescentes y evitar que organizaciones criminales se valgan de menores inimputables para cometer delitos. La lógica del proyecto apunta a combinar sanción penal con mecanismos de reinserción social, especialmente en los tramos más bajos de edad.

En materia procesal, se establece que para los menores de hasta 15 años el juez podrá disponer medidas de privación de la libertad únicamente en casos graves, priorizando siempre alternativas orientadas a la resocialización. Para delitos de menor entidad, el proyecto prevé sanciones no privativas de libertad, como tareas comunitarias, reglas de conducta y mecanismos de reparación del daño causado.

Uno de los puntos que podría volver a modificarse durante el debate legislativo es el tope de las penas. En el dictamen consensuado el año pasado entre el oficialismo y los bloques dialoguistas se había fijado una pena máxima de 15 años de encierro para delitos especialmente graves, mientras que para conductas con escalas de hasta tres años se priorizaban sanciones alternativas. En ese esquema, la privación de la libertad quedaba reservada como último recurso.

El régimen penal juvenil también incluye la creación de institutos específicos para el alojamiento de adolescentes condenados, con la obligación de garantizar el acceso a la educación, atención médica integral y tratamiento para adicciones. El personal de esos centros deberá estar especializado en infancia y adolescencia y se prohíbe de manera taxativa cualquier tipo de convivencia con detenidos mayores de edad.

El proyecto incorpora, además, un sistema de derechos reforzados para los adolescentes sometidos a proceso penal: patrocinio jurídico gratuito, asistencia psicológica y social, participación en instancias de mediación y el derecho a ser informados y escuchados durante todo el trámite judicial. Este punto fue uno de los que concentró el debate sobre los costos de implementación, ahora contemplados mediante la posibilidad de acuerdos entre la Nación y las provincias para el envío de partidas destinadas a infraestructura.

En paralelo, el texto también refuerza los derechos de las víctimas, garantizando acceso a asistencia legal y acompañamiento psicológico, así como su participación en el proceso y el derecho a recibir información sobre el avance de las causas.

F:TN

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