El Papa León XIV ha exhortado al presbiterio de la archidiócesis de Madrid a vivir su ministerio desde una profunda unión con Cristo, la fraternidad sacerdotal y la centralidad de la Eucaristía, en una carta enviada con motivo de la Asamblea Presbiteral Convivium.
Patricia Ynestroza – Ciudad del Vaticano
El 9 y 10 de febrero se desarrolla la Asamblea Presbiteral CONVIVIUM, convocada por el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, para reflexionar sobre el ministerio sacerdotal y el tipo de sacerdote que necesita Madrid. Están participando casi mil 100 sacerdotes de la diócesis.
En el marco de la Asamblea Presbiteral Convivium, que se está celebrando en la capital española, el Papa León XIV ha dirigido una carta al presbiterio de la archidiócesis de Madrid en la que invita a los sacerdotes a vivir este tiempo histórico no desde el repliegue ni la resignación, sino desde una presencia fiel, enraizada en la relación viva con Cristo y sostenida por la fraternidad sacerdotal.
El Pontífice expresa cercanía y gratitud por el ministerio que los presbíteros desarrollan en contextos diversos, muchas veces marcados por el cansancio, la complejidad pastoral y una entrega silenciosa conocida solo por Dios. Su deseo, afirma, es que este encuentro fortalezca la comunión, la escucha sincera y la apertura confiada a la acción del Espíritu Santo.

Un momento de la asamblea
Leer el presente con discernimiento
León XIV sitúa la reflexión en el contexto cultural actual, caracterizado por la secularización, la polarización social y la pérdida de referencias comunes que durante siglos facilitaron la transmisión del mensaje cristiano. En este escenario, advierte, la fe corre el riesgo de ser instrumentalizada o relegada a la irrelevancia.
Sin embargo, el Papa subraya que esta no es toda la realidad. En el corazón de muchas personas —especialmente de los jóvenes— emerge una nueva inquietud espiritual tras la constatación de que el bienestar material, una libertad sin verdad o el progreso técnico no logran colmar el deseo humano profundo. Esta apertura, señala, constituye una oportunidad para el anuncio del Evangelio.
El sacerdote que necesita la Iglesia hoy
Ante este panorama, el Pontífice describe el perfil del sacerdote que requiere la Iglesia en Madrid y en el mundo: no un hombre definido por la multiplicación de tareas o los resultados visibles, sino configurado con Cristo, sostenido por la Eucaristía y entregado en la caridad pastoral. Más que inventar modelos nuevos, insiste, se trata de redescubrir la identidad más auténtica del sacerdocio como alter Christus.
La catedral como imagen del ministerio
En uno de los pasajes centrales, León XIV recurre a la imagen de la catedral para explicar la vocación sacerdotal. La fachada visible remite a una vida coherente que conduce a Dios; el umbral recuerda la consagración vivida en el celibato, la pobreza y la obediencia; las columnas evocan el fundamento apostólico de la Tradición; la pila bautismal y el confesionario señalan la centralidad de los sacramentos; y el altar y el sagrario revelan el corazón del ministerio: la Eucaristía y la adoración.
Esta metáfora conduce a una llamada concreta a la fraternidad presbiteral: nadie debería sentirse solo en el ejercicio del ministerio, advierte el Papa, exhortando a resistir el individualismo que debilita la misión.
“Sean santos”
La carta concluye con una invitación directa a la santidad, citando a san Juan de Ávila: «Sed vosotros todo suyo». El Pontífice encomienda a los sacerdotes a Santa María de la Almudena y les imparte la bendición apostólica, extendida también a los fieles confiados a su cuidado.

Asamblea presbiteral Convivium





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