EVANGELIO DEL DÍA

EVANGELIO DEL DÍA🌾

Viernes 13 de Febrero de 2026

Marcos 7, 31-37

Cuando Jesús volvía de la región de Tiro, pasó por Sidón y fue hacia el mar de Galilea, atravesando el territorio de la Decápolis.
Entonces le presentaron a un sordomudo y le pidieron que le impusiera las manos. Jesús lo separó de la multitud y, llevándolo aparte, le puso los dedos en las orejas y con su saliva le tocó la lengua. Después, levantando los ojos al cielo, suspiró y le dijo: «Efatá», que significa: «Ábrete.» Y enseguida se abrieron sus oídos, se le soltó la lengua y comenzó a hablar normalmente.
Jesús les mandó insistentemente que no dijeran nada a nadie, pero cuanto más insistía, ellos más lo proclamaban y, en el colmo de la admiración, decían: «Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos.»

Palabra del Señor
🌾 MEDITACION DEL EVANGELIO🌾

Mc 7, 31-37:

💫Atravesando

1) Sordomudo:

Todos podemos caer en una enfermedad que se llama “egomanía”. Es cuando dejamos de ver a Dios como Dios y nosotros nos ponemos como el centro de todo. Es cuando ya te fundamentas en lo material y dejas de lado lo espiritual y lo sobrenatural, sumado a que ese ego depende de la opinión de los demás. Cuando el ego reina en tu corazón, cada día que salís a la calle, es como que te ponés una máscara porque salís para agradar y estar atento a lo que los demás digan y hagan por vos. El objetivo de una egomanía es: éxito, fama, riqueza, poder y dominio. Hoy está tan presente esto que hay una alta competitividad en nuestra sociedad, incluso me animo a decirte que dentro de la iglesia; porque hay odio, celos, resentimientos, envidia, hasta llegar a la violencia, a la agresividad. Gandhi decía que la violencia es el límite de la incompetencia, porque, cuando no tenemos recursos para definir lo que hacemos, empezamos a agredir. Es por ello que hoy hay mucha gente que no está abierta a hablar y menos a escuchar, por lo tanto, venzamos la violencia interior.

2) Ábrete:

Jesús vuelve a plantearte que estés abierto a la vida y a vivir. No gires en cosas que no te dan vida. Un sabio dijo alguna vez: “Cuando entiendas el poder de tus palabras, no dirás cualquier cosa. Cuando entiendas el poder de tus pensamientos, no pensarás cualquier cosa. Y cuando entiendas el poder de tu presencia, no estarás en cualquier lugar”. Por eso, recuerda cuánto Dios te ama y cuánto estás abierto a vivir en Dios, abriéndote a lo nuevo en Él.

3) Bien:

En esta vida estamos llamados a hacer el bien y a vivir en este Dios de la vida y de la historia. No dejes que nada ni nadie te alejen de esa oportunidad de vivir bien en Dios. Aférrate a lo espiritual y busca tu carisma, eso que te identifica en la fe: sea franciscano, benedictino, carmelita o salesiano o lo que sea. Pero aférrate a lo que te ayuda a llegar a Cristo. Eso sí, ser aferrado a un carisma dentro de la iglesia no es ser fanático de un modo de vida cristiana. Recuerdo cuando hace unos días atrás me tocó hacer una beneficencia. Teníamos que cocinar con otro sacerdote para más de 60 personas. Lo que se recaudaba era para ayudar al hogar de niños. El tema es que una señora me dijo: “Su comida está riquísima, padre, pero no lo puedo ayudar a usted porque yo soy fanática de la congregación a la cual pertenece el otro padre”. Yo me reí por mis adentros y me dije dentro mío: cuántas personas fanáticas en cosas de la Iglesia ya no disfrutan de todo lo que se hace en Cristo, en la Iglesia. Así que disfruta de tu espiritualidad y no dejes de servir a tu modo dentro de la Iglesia. Jesús nos invitó a anunciar el Evangelio y no a fanatizarnos con cosas del Evangelio. Algo bueno está por venir.

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