Con menos pasivos y una mejora en los indicadores de pago, el sector lechero cerró 2025 con señales de mayor orden financiero.
El sector lechero cerró 2025 con el menor nivel de endeudamiento bancario desde enero de 2023, consolidando un proceso de desendeudamiento que se viene profundizando a lo largo del último año.
En diciembre pasado, el stock total de créditos de los establecimientos lecheros con el sistema financiero se ubicó en 186,67 millones dólares, según los datos más recientes del Banco Central del Uruguay (BCU).
La cifra representó una caída mensual de 1% y una reducción interanual de 11% frente a los 209,61 millones de dólares registrados en diciembre de 2024. De esta forma, el endeudamiento del sector volvió a niveles que no se observaban desde comienzos de 2023, luego de varios años marcados por fuertes oscilaciones en el acceso y uso del crédito.
La trayectoria de largo plazo del endeudamiento lechero muestra con claridad la magnitud del ajuste actual. De acuerdo con la serie histórica elaborada a partir de datos del BCU, el pasivo del sector creció de forma sostenida desde mediados de la década de 2000, acelerándose especialmente entre 2012 y 2017, cuando alcanzó un pico cercano a los 350 millones de dólares. A partir de ese máximo, comenzó una etapa de corrección gradual, interrumpida por episodios de volatilidad, pero con una tendencia descendente que se profundizó desde 2021 en adelante.
En ese contexto, el nivel observado a fines de 2025 no solo marca un mínimo en casi dos años, sino que se ubica muy por debajo de los valores promedio de la última década, reflejando un cambio relevante en la estructura financiera de los tambos.
Mejora marcada en la morosidad
El proceso de desendeudamiento vino acompañado por una mejora en los indicadores de calidad crediticia. En diciembre, los créditos vencidos del sector lechero totalizaron 3,68 millones de dólares, lo que implicó una baja mensual de 34% respecto a los 5,5 millones de dólares registrados en noviembre.
La comparación interanual refuerza esa señal: frente a los 6,62 millones de dólares de diciembre de 2024, la morosidad se redujo 44%, ubicándose en uno de los niveles más bajos de los últimos años. El dato sugiere una mejora en la capacidad de pago de los productores y un menor estrés financiero en el cierre del año.
El comportamiento del último trimestre de 2025 confirma esta tendencia. Entre octubre y diciembre, los créditos totales del sector promediaron 188,31 millones de dólares, un descenso de 10% frente al promedio de 210,26 millones de dólares del mismo período del año anterior. En paralelo, los créditos vencidos promediaron 5,14 millones de dólares, lo que representó una caída de 25,6% respecto a los 6,91 millones de dólares observados en el último trimestre de 2024.
Señales de mayor orden financiero
La combinación de menor endeudamiento y caída de la morosidad sugiere un reordenamiento financiero del sector lechero, tras varios años de presión sobre los márgenes y alta dependencia del crédito. Si bien el stock de pasivos sigue siendo relevante, la tendencia reciente marca un alivio en la carga financiera y una reducción del riesgo sistémico asociado al sector.
En perspectiva histórica, el nivel actual de endeudamiento aparece lejos de los máximos alcanzados a mediados de la década pasada y más alineado con una etapa de mayor prudencia financiera, en un contexto donde el acceso al crédito, las condiciones de tasas y la evolución de los ingresos del sector siguen siendo variables a monitorear.
F:Ambito





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