El aumento de casos de dengue en ciudades bolivianas limítrofes con la provincia de Salta obliga a medidas drásticas, incluyendo el cierre del paso fronterizo para evitar la propagación hacia territorio argentino.

La preocupación crece en el norte argentino ante el brote de dengue detectado en las localidades bolivianas de Bermejo y Yacuiba, que comparten frontera directa con Salta. Las autoridades locales de Tarija confirmaron un total de 20 contagios, lo que disparó alarmas en ambos lados del límite internacional. Este escenario pone en jaque el intenso flujo comercial y migratorio diario, que podría facilitar la entrada del virus transmitido por el mosquito Aedes aegypti.
En Bermejo, se registraron 8 casos positivos, mientras que Yacuiba acumula 12, con un detalle que agrava la situación: entre los infectados hay hombres mayores de 40 años, mujeres y hasta tres chicos menores de 15. Esto indica que el dengue no discrimina edades ni géneros, expandiéndose rápidamente en la zona. Los salteños, acostumbrados a cruces frecuentes por trabajo o familia, ahora miran con inquietud hacia el otro lado, temiendo que el calor y las lluvias recientes faciliten la multiplicación de criaderos.
Para frenar el avance, las autoridades bolivianas activaron un plan de emergencia que incluye una gran campaña de descacharrado masivo. Mañana miércoles 18 de febrero, se suspenderán todas las actividades comerciales e institucionales en esas ciudades, y el cierre de la frontera con Argentina entrará en vigencia desde las 6 de la mañana. Esta medida busca eliminar posibles focos de mosquitos y reducir el riesgo de nuevos contagios, en un esfuerzo coordinado que involucra a la comunidad entera.
La delicadeza del panorama se acentúa en Yacuiba, donde además de los casos confirmados, hay 48 personas bajo observación por síntomas sospechosos. Los expertos sanitarios advierten que, sin controles estrictos, el brote podría escalar y cruzar hacia Salta, donde ya se reportaron alertas por dengue en temporadas pasadas. Por eso, se recomienda a los vecinos salteños extremar precauciones, como usar repelentes y eliminar agua estancada en sus hogares.
Desde el lado argentino, las autoridades provinciales de Salta monitorean de cerca la evolución, preparando protocolos de respuesta rápida si el virus intenta filtrarse. Este cierre temporal, aunque disruptivo para la economía local, prioriza la salud pública en una región donde el dengue ya es un viejo conocido. La clave estará en la colaboración binacional para contener la amenaza antes de que se convierta en una epidemia transfronteriza.





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