Documentos y transferencias bancarias muestran un circuito millonario que involucra a socios de la AFA, facturas falsas y empresas que solo existían en los papeles. El tesorero Pablo Toviggino sería el principal beneficiario
Una investigación periodística reconstruyó cómo la Asociación del Fútbol Argentino autorizó transferencias por casi 9,5 millones de dólares desde su representante en el exterior, TourProdEnter LLC, hacia Dicetel Corp, una sociedad fantasma sin actividad comprobable.
Según los documentos, el dinero circuló a través de facturas apócrifas, aprobaciones internas y la coordinación de intermediarios financieros, antes de llegar a los bolsillos de figuras clave de la entidad.
Cada operación, según indico Clarín, comenzaba con facturas genéricas que simulaban servicios inexistentes: desde “Logística general Qatar 2022” hasta “Programa de capacitación en filosofía en gestión intermedia”.

Las transferencias, realizadas a bancos en Estados Unidos, luego se retiraban en efectivo y eran trasladadas a oficinas vinculadas a Juan Pablo Beacon y Pablo Ariel Toviggino, el tesorero de la AFA, donde se registraron inversiones en propiedades y automóviles de lujo.
El flujo de dinero estaba repartido: el 90% quedaba para Toviggino, mientras Beacon, Fabián Adolfo Krunfli y la sociedad fantasma retenían pequeñas comisiones.
Dicetel Corp, creada en 2019, compartía direcciones con otras empresas ficticias que facturaron millones a la AFA y posteriormente se disolvieron.
Fuentes consultadas por el medio revelaron que todo el entramado contaba con la aprobación formal de la Asociación: el presidente, Claudio “Chiqui” Tapia y el tesorero de la AFA refrendaban contratos, órdenes de pago y balances. El circuito combinaba firmas oficiales con intermediarios que operaban fuera del sistema bancario formal, lo que dificultaba el rastreo de los fondos.





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