Las compras del Central inyectan pesos, pero el Tesoro esteriliza con deuda. Ese equilibrio explica la calma cambiaria y marca los riesgos del próximo mes.
El dólar oficial opera este miércoles 18 de febrero a $1420, en la pizarra del Banco Nación. En el segmento mayorista, la divisa se negocia a $1399,50. En cuanto a los dólares financieros, el contado con liquidación se vende $1457 (+0,1%), y el MEP se ubica a $1423 (-0,2%). Por último, en el segmento informal, el blue se negocia, a $1440.
En un mercado que venía acostumbrado a sobresaltos, el dólar oficial empezó febrero con una señal que cambió el tono de la conversación: volvió a ubicarse por debajo de los $1.400. A la vista, el movimiento sugiere calma y oferta, con un Banco Central que aparece del lado comprador y un flujo de divisas que, por ahora, alcanza para evitar tensión diaria en el mercado oficial.
Pero detrás de ese número conviven fuerzas que tiran para lados distintos. La compra de dólares puede inyectar pesos, mientras que el sector público busca retirar liquidez a través de colocaciones en moneda local. Al mismo tiempo, crecen las operaciones financieras vinculadas a préstamos y colocaciones en dólares, y el agro mantiene un caudal de liquidación que sostiene el abastecimiento de divisas.
Con ese telón de fondo, el foco se desplaza hacia marzo: un mes que suele traer cambios estacionales en la demanda de pesos y de dólares, además de presiones puntuales sobre precios. El punto es simple: entender qué sostiene al dólar hoy, qué alimenta las reservas y qué señales podrían anticipar un rebote transitorio o una nueva etapa de estabilidad cambiaria.
BCRA compra dólares, pero los pesos no sobran: base monetaria y esterilización
Desde 1816 señalaron que el Banco Central de la República Argentina lleva comprados USD 1.907 millones en 2026, y que esas intervenciones en el mercado oficial implicaron una inyección aproximada de $2,7 billones desde fines de diciembre. La lectura, sin embargo, no se agota en el monto de compras: lo relevante es qué pasa con los pesos que quedan circulando y cómo se compensa esa emisión.
Los expertos de la consultora explicaron que, pese a esas compras, la base monetaria cayó en el acumulado del año en torno a $1,0 billones hasta el 9 de febrero. Con ese dato, plantearon que, al menos hasta aquí, no se observa una acumulación de reservas impulsada por remonetización, sino un esquema en el que conviven compras de divisas y esterilización a través de deuda del Tesoro.
Para 1816, esa mecánica se entiende al mirar los factores de variación de la base: hasta el 6 de febrero, el fisco habría obtenido financiamiento neto por $1,8 billones en subastas de pesos y, al liquidarse la licitación posterior, se sumaría otro monto cercano a $1,7 billones. En ese balance también consideraron que el BCRA vendió Lelink en el secundario por encima de lo que compró de otros instrumentos, y aclararon que no computan la destrucción de pesos del Tesoro al comprarle dólares al Central por más de $5 billones en el año, porque son pesos que no circulan en el mercado.
Desde FMyA señalaron que, en paralelo, el BCRA mantuvo un ritmo comprador que ya acumula alrededor de USD 2.000 millones en 2026, con el tipo de cambio oficial por debajo de $1.400. También remarcaron que el Tesoro retiró pesos y pagó tasas del 2,8% mensual para todo 2026, una señal que busca contener al dólar con la mira puesta en bajar la inflación.
Dólar ofrecido: los tres motores de la oferta y por qué marzo puede traer rebote
Desde FMyA señalaron que el dólar oficial siguió muy ofrecido en la semana y logró perforar los $1.400 por primera vez en el año, con una baja superior a $30 frente al cierre del viernes previo. En su diagnóstico, la clave está en que el Banco Central pudo sostener compras a paso acelerado: en febrero, con nueve ruedas, acumuló casi USD 900 millones.
Sus analistas apuntaron que el precio se sostiene por tres drivers. El primero es la oferta del agro, que continúa alta y fluida, con un promedio semanal cercano a USD 70 millones diarios. El segundo es la oferta financiera vinculada a colocaciones y préstamos en dólares. El tercero es que el mercado se sigue volcando a colocaciones en pesos, con una dolarización de carteras acotada.
Para 1816, el comportamiento estacional de la demanda de pesos es una pieza que ayuda a entender el calendario. En su seguimiento destacaron que la demanda de billetes en poder del público tiende a mostrar patrones mensuales recurrentes en términos reales, una estacionalidad que vuelve más sensible el equilibrio cambiario cuando cae la demanda de pesos y sube la demanda de dólares.
Los expertos de FMyA explicaron que, mirando marzo, esperan un rebote moderado del dólar y que el BCRA siga comprando sin grandes dificultades. Reconocieron que marzo suele traer menos demanda de pesos y más demanda de dólares, lo que puede generar algo de tensión transitoria en el mercado oficial, pero sostuvieron que entre abril y mayo la oferta de divisas por la cosecha debería ayudar a estabilizar nuevamente el tipo de cambio.
Inflación y tasas: lo que dejó enero, el peso de tarifas en febrero y la presión de marzo
Desde 1816 señalaron que el martes se conoció la inflación de enero y que el índice se calculó usando los ponderadores anteriores, tal como se había anticipado a comienzos de febrero. En ese marco, remarcaron que la adopción de la metodología basada en la ENGHo 2017-18 quedó pospuesta indefinidamente, un dato relevante para interpretar comparaciones y debates sobre el IPC.
Los expertos de la consultora explicaron que el IPC de enero fue 2,9% y que ese registro marca el octavo mes consecutivo en el que la inflación mensual sube o se mantiene igual. Agregaron que la inflación núcleo se desaceleró 0,4 puntos respecto de diciembre y quedó algo por debajo de la general, aunque el 2,6% de enero superó el promedio mensual de 2025, que ubicaron en 2,4%.
Desde FMyA señalaron que el 2,9% de enero sorprendió porque el mercado esperaba 2,4%. Para febrero, indicaron que en la segunda semana la inflación fue +0,4% y proyectaron 2,3% para el mes, con una explicación puntual: los aumentos fuertes se concentran en tarifas, especialmente luz y gas.
Para FMyA, el ancla nominal se apoya en tres piezas que hoy juegan a favor de la desinflación: dólar bajando, salarios sin presión y tasas de interés en 2,8% mensual. También advirtieron que marzo suele traer presión adicional de inflación por educación y que probablemente se reabran paritarias, por lo que imaginaron que el Tesoro busca evitar que las tasas de interés bajen demasiado.
Reservas y crédito en dólares
Desde 1816 explicaron que, al mirar la variación de reservas desde la óptica de los flujos de balanza de pagos, las compras del Central en 2026 están muy vinculadas al crecimiento de los préstamos en dólares excluyendo el saldo de tarjetas. En sus números, ese stock subió USD 1.431 millones hasta el 9 de febrero y habría explicado una parte importante de lo que el BCRA retiene en el mercado oficial, dado que los préstamos bancarios en moneda extranjera se liquidan de manera inmediata por normativa.
Sus analistas apuntaron que el cambio se ve con claridad en la serie de stock: los préstamos en dólares crecieron desde USD 3.600 millones cuando asumió Javier Milei hasta USD 19.600 millones en la actualidad. En ese marco, señalaron que el financiamiento en dólares subió con fuerza en parte por la baja de tasas posterior a la elección: en documentos a sola firma, la tasa cayó desde la zona de 8% anual en octubre hasta 5,5% al momento del informe.
Para 1816, la expansión del crédito en moneda extranjera solo es posible porque también continuaron aumentando los depósitos privados en dólares en el sistema, incluso después de la liberación de las cuentas CERA. En ese punto, mencionaron que en los últimos días volvió a circular en la prensa que el Gobierno evalúa flexibilizar condiciones para que los bancos presten dólares, y recordaron que eso requeriría derogar el artículo 63 de la Ley 26.546 y modificar la política de crédito del BCRA.
Desde FMyA señalaron que esta oferta financiera en dólares es, justamente, uno de los factores que ayuda a mantener al tipo de cambio ofrecido y al Banco Central comprador. En paralelo, destacaron que, con el mundo más volátil y el BCRA acumulando reservas, los bonos volvieron a subir y el riesgo país bajó a 500 puntos básicos; también sostuvieron que las acciones siguen flojas, pero que podrían reaccionar si el riesgo país descendiera hacia 400 puntos básicos.
F.IProfesional





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