El paro general de este 19 de febrero generó un impacto económico estimado en USD 489 millones, lo que representa el 0,8% del Producto Bruto Interno (PBI) mensual y el 17,3% de la producción diaria.
Según un informe del Instituto de Economía de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), la medida afectó de manera transversal tanto a la producción de bienes como a la prestación de servicios. El estudio destaca que, si bien una parte de la actividad puede reprogramarse, otra fracción se pierde definitivamente, calculando que el 40% de lo restado durante la jornada se considera irrecuperable para el sistema productivo.
La industria manufacturera, la construcción, el comercio y los servicios de enseñanza y salud se ubicaron entre los rubros más perjudicados. En el sector comercial, se estima que solo el 30% de las ventas no realizadas podrá recuperarse, mientras que en actividades de consumo inmediato el impacto es total.
Por ejemplo, el informe indicó que los restaurantes “recuperarán un 0% de lo que no se venda hoy”. En contraste, los sectores vinculados a servicios digitales o actividades remotas fueron los que prácticamente no sufrieron consecuencias o podrán compensar lo perdido en el corto plazo.
La paralización del transporte público (colectivos, trenes y subtes) fue el factor determinante que multiplicó el efecto negativo, incluso en establecimientos que no adhirieron a la medida. El informe de la UADE aseguró que, si el transporte hubiese funcionado con normalidad, el costo estimado del paro habría descendido a USD 180 millones.
Esto implica que más de la mitad del impacto económico estuvo asociado directamente a la falta de movilidad, ya que “incluso empresas y comercios que no adhirieron a la medida vieron limitada su operatoria por la dificultad de traslado de empleados y clientes”.
Aunque la jornada se posicionó entre las de mayor impacto de los últimos años, el registro se mantuvo por debajo del paro de mayo de 2024. Para la industria manufacturera, la situación fue especialmente crítica debido a que detener líneas completas y reorganizar turnos conlleva costos fijos que no podrán compensarse completamente en el futuro, afectando la sostenibilidad de sus operaciones.





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