: EVANGELIO DEL DIA🌾
Jueves 19 de Febrero de 2026
Lucas 9, 22-25
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «El Hijo del hombre debe sufrir mucho, y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar al tercer día». Decía a todos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése la salvará. Pues, ¿de qué le sirve al hombre haber ganado el mundo entero, si él mismo se pierde o se arruina?».
Palabra del Señor
🌾 MEDITACION DEL EVANGELIO🌾
Lc 9, 22-25:
💫Jueves después de ceniza
1) Sufrir:
Hay dos cosas que uno debe trabajar en la vida para crecer: el pensar o estudiar y la actitud. Porque, cuando uno piensa lo que quiere para su vida y lo hace, encuentra y sabe llevar procesos. Es estar dispuesto a aprender y, por sobre todo, tener conocimiento de lo que uno quiere. “Si no aprendes continuamente, te quedas en donde estás”. El segundo factor es la actitud. Trata de dejar de lado las excusas, las quejas, el miedo y el pesimismo; eso de estar todo el tiempo con la espiritualidad ojalatera: “ojalá que esto y ojalá que lo otro”. Ponele actitud a la vida, como nos enseña Jesús en el Evangelio. Céntrate en avanzar y crecer, porque cuando conoces y tienes actitud cambia todo.
2) Venir:
Es tiempo de volver a repuntar el corazón y saber dónde uno está parado en la vida. Hay que volver a la prudencia y saber con quién estar y con quién no. Es tiempo de mirarte vos y comprender que hay algo de Dios en vos que te invita a lo divino. Es tiempo de que sepas mirarte y curarte de tantas heridas. También es tiempo de saber estar solo y de dejar de echarle la culpa a los demás de lo que te pasa.
3) Salvar:
Este camino cuaresmal no es tan solo hacer cosas por fuerza de voluntad y hacer muchas mortificaciones. Es volver a tu identidad y poder soltar lo viejo que aún te cuesta soltar. Es trabajar para soltar cosas o personas que te rebajan más que te purifican. Es este el tiempo para mirarte y reconocerte como te reconoce Dios. Es un tiempo de lucha, pero también de entrega. Mira la cruz y sigue con ella. Algo bueno está por venir.





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